“La brevísima vida del Universo Oscuro”, o “Por qué los universos cinematográficos compartidos no levantan (a excepción del de Marvel)”

Por S. Bobenstein

Los estudios Marvel, pese a lo que cualquiera pueda opinar de ellos, son los responsables de popularizar los universos cinematográficos compartidos. Veintitrés películas y miles de millones de dólares en ganancias son la prueba de que dichos ardides son, por decir lo menos, redituables. No resulta raro que otros dueños de personajes y franquicias potencialmente miscibles hayan tratado de imitar el éxito del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), así, tenemos los intentos de DC (con personajes tales como Superman, Batman y la Mujer Maravilla), Sony (con Spider-Man, Venom y, próximamente, Morbius), Fox (X-Men y Deadpool) y Legendary (Godzilla y King Kong); si algo tienen en común todos estos competidores es que no han logrado ni por asomo la cohesión ni la calidad narrativa que el UCM ostenta, mucho menos han alcanzado la altísima marca de recaudación.

Quizá el ejemplo más lastimoso y condensado de los errores que evita que haya algo que se le compare a “La saga del infinito” puede encontrarse en el intento de Universal Studios con su efímero Universo Oscuro, el cual sólo contó con una sola entrada, “La momia” (Alex Kurtzman, 2017), antes de ser cancelado. ¿Cómo es que algo con tanto potencial, con una rica base histórica y narrativa, con monstruos clásicos y queridos por todos como Drácula, la momia, Frankenstein, el hombre invisible, el hombre lobo, entre otros, se haya venido abajo con tan sólo una película? La respuesta es sencilla y aplicable a todos los ejemplos antes mencionados: “quien mucho abarca, poco aprieta”.

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