El único problema es la elección: Una mirada a “El huésped” de Camus

Por S. Bobenstein

Albert Camus se sorprendía tanto como el mismo Jean-Paul Sartre cuando los ponían a ambos en el mismo saco, el de los existencialistas. Si bien Camus negó rotundamente su adherencia a esta corriente filosófica, es innegable que su obra literaria está impregnada de ideas que, cuando menos, coinciden en ocasiones con las expuestas por Sartre y los precursores del existencialismo, más específicamente el “absurdismo” que el Premio Nobel de Literatura de 1957 enarbolaba como estandarte.

El cuento “El huésped”, publicado como parte de la colección “El exilio y el reino” en 1957, puede ser usado para ejemplificar la “confusión” de encasillar a Camus como un existencialista, puesto que el tema de la obra, además de las alusiones hacia las posturas que él tenía sobre los conflictos de la época, se centra en la elección, la única forma de tomar alguna clase de control sobre la aterradora inevitabilidad de la existencia.

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La batalla de Point Pleasant

Por S. Bobenstein

Ya no faltaba mucho para que la rotación nocturna de la doctora Amelia Callahan terminara. La unidad de urgencias médicas del pequeño hospital general de Point Pleasant no recibió ninguna eventualidad esa noche, como casi todas las demás, aunque el personal de guardia hubiera agradecido algo de acción para que las horas pasaran con mayor rapidez en aquel ambiente aséptico, monocromático y monótono. Amelia, ataviada con bata blanca y traje quirúrgico azul marino, con su largo cabello oscuro recogido, se encontraba en su cubículo/consultorio inmersa en una antología de Camus, sentada con las piernas extendidas apoyadas sobre un banquillo para exploración, ya había dormido un par de horas luego de la medianoche y no le gustaba que el «amanecer hospitalario» la encontrara todavía inconsciente en un charco de su propia saliva, debido a su costumbre de mantener la boca abierta durante el sueño profundo. A través de las persianas de la pequeña ventana rectangular del cubículo, la oscuridad del cielo nocturno aún no era perturbada por el alba, ya no se veía la luna, pero las estrellas refulgían en todo su esplendor por encima de la vegetación boscosa que rodeaba a aquel pueblo de Virginia Occidental.

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Drácula: el espíritu de la época a finales del siglo XIX

Por S. Bobenstein

La luna llena imperaba en el cielo nocturno, su luz, tan penetrante como fantasmal, apenas era opacada por las sombras de unos cuantos jirones de nubes que se desplazaban parsimoniosamente al ritmo del silbido del frío viento del este. Bañada por la fuente plateada del astro, en la cima de una colina escarpada, la silueta de un magnífico y derruido castillo coronaba un paraje desolado, poblado por rocas puntiagudas, cadáveres de árboles que otrora fueron frondosos y el tenue sonido de las criaturas de la noche a lo lejos. Un viajero incauto, imprudente al haberse dejado sorprender por la noche durante su viaje, se acercaba por el sendero principal de la entrada del castillo en busca de refugio contra los peligros de la intemperie, no sin cierta reserva, temeroso de esa sensación detrás de su cabeza y dentro de su abdomen, esa certeza de que “algo no está bien”, mas era preferible la protección de los muros y la oscuridad a la merced de las bestias y el clima.

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El sonido de la oscuridad del cosmos: La música de Erich Zann

Por S. Bobenstein

La música es uno de los lenguajes universalmente entendidos por todos en el planeta Tierra, capaz de evocar ideas, emociones, imágenes e intenciones tanto o más como todas las otras expresiones artísticas. Podríamos dar la vuelta al globo y, en cada rincón donde habitan humanos, encontraremos desde los más rudimentarios ritmos de percusión hasta las más complejas y cautivadoras sinfonías, pasando por todos los géneros autóctonos de cada región y país, incluso de cada época y grupo sociocultural; existe música tan variada como cuantos humanos han existido y ritmo, melodía y armonía son tan parte de nosotros que podemos encontrarlos hasta en nuestro propio cuerpo, en los latidos del corazón y en la acompasada respiración.

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“Eso es arte… ¿verdad?”: Avelina Lésper y el fraude del arte contemporáneo

Por S. Bobenstein

Desde la época de las cavernas, los seres humanos hemos tenido la necesidad de expresarnos artísticamente, puesto que dentro de todos existe un universo de ideas y experiencias, entremezcladas con sentimientos y emociones, que bullen y luchan por pasar al mundo real y por expandirse a otras mentes afines… o porque, simplemente, necesitan ser expresadas por el bien del alma del artista. Si revisamos la historia y evolución del arte, desde las pinturas rupestres hasta las obras generadas por medios digitales, podemos encontrar grandes ejemplos de lo que algunos alcanzaron gracias a su genialidad, obras insignia de la potencialidad humana y prueba inmutable de la riqueza mental y espiritual del artista, sin embargo, si la estética existe como rama de la filosofía es porque tenemos un gran problema: cada uno tiene su propia y muy particular definición de “arte”, de lo “hermoso”, de lo “horrible”, de lo que nos gusta y nos disgusta, de lo que nos hace reflexionar al contemplarlo o nos pone a bostezar. Y es que, finalmente, todos sabemos qué es lo que nos agrada y qué nos disgusta, todos tenemos derecho a ello, pero, parafraseando a Hume, aunque todos podamos admitir con honestidad lo que nos gusta (y no podemos equivocarnos en ello, puesto que se trata de algo meramente subjetivo) debemos tener cuidado en no confundir “me gusta” con “está bien hecho”.

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La herramienta adecuada para el trabajo adecuado: recomendaciones para iniciar(se) en el hábito de la lectura

Por S. Bobenstein

Infortunadamente, muchas personas consideran la lectura como algo monótono, aburrido y prescindible, más una obligación escolar que cualquier otra cosa para la que sirva. Por una parte, esto está basado en la ausencia de estímulos familiares que den importancia a la lectura, optando por favorecer cualquier otro tipo de frivolidad antes que ella, puesto que se trata de algo que “no es necesario”; por otra parte, tenemos la imposición de la lectura en las escuelas y centros de estudio, casi siempre con textos que, pudiendo ser obras respetables, no conectan con la idiosincrasia de los estudiantes y se convierten en otra tarea obligatoria más, eliminando así los conceptos de “diversión” y “entretenimiento” en la lectura de su mente, posiblemente para siempre.

Por lo anterior, tengo la “osadía” de recomendar algunos libros que, a mi juicio, son ideales para introducir a los “neófitos” a la lectura, a la aventura de vivir mil vidas diferentes en mil épocas distintas a través de mil mundos diversos.

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The Boys: nunca conozcas a tus héroes

Por S. Bobenstein

En la década de los 80, Alan Moore, Dave Gibbons y John Higgins publicaron Watchmen, una novela gráfica en la que el tema de los superhéroes es tratado con total seriedad y puesto en perspectiva desde el contexto sociocultural de la década, así como desde una óptica realista y humana. La historia hace énfasis en la psicología de los personajes, en sus defectos más que en sus virtudes, dejando entrever las posturas filosóficas de cada uno y cómo éstas chocan con la realidad en la que se encuentran inmersos debido a sus intentos por tratar de hacer la diferencia, en una época en la que la humanidad parece estar al filo del colapso; se trata principalmente de una trama contemplativa y reflexiva acerca del tropo de los superhéroes. Tiempo después, Garth Ennis y Darick Robertson llegaron, le inyectaron esteroides y metanfetaminas a la premisa y dieron a luz a The Boys, serie de cómics publicada entre 2006 y 2012 en la que la irreverencia, la hiperviolencia y la crítica social no tienen consideración ni piedad por ninguno de sus objetivos, abordados de maneras brutalmente explícitas. A Amazon le pareció buena idea adaptar el cómic a una serie televisiva, comandada por Eric Kripke, la cual, desde el 26 de julio de este año, ha agraciado nuestras pantallas con una osadía, una frescura y un estilo que se agradece en estos tiempos de severa corrección política.

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Scary Stories to Tell in the Dark: cuéntame un cuento de terror

Por Oscar Valentín Bernal

A todos les gusta una buena historia, pero todos reverencian una buena historia de terror. Ya seamos asustadizos o valientes, cualquiera puede recordar por lo menos una historia escuchada bajo el velo de la noche durante la infancia o la juventud temprana, acompañado de amigos, que lo ha hecho mirar sobre sus hombros, ahí en las esquinas oscuras y detrás de las sombras, en busca de criaturas horribles acechando, esperando el momento exacto en que baje la guardia para llevarlo a un mundo de miedo y pesadillas. Todos podemos visualizar el momento exacto en que sentimos miedo al dejar volar la imaginación con las historias de terror, ya sea alrededor de una fogata o aluzados por una linterna, pero eso no bastó para purgar de nosotros la fascinación que nos mantenía con los oídos muy abiertos, siendo partícipes de algo fantástico, oculto y terrible. Quizá algunos trataron de convencerse de que lo que escuchaban eran sólo patrañas, pero, creyentes o no, todos llegamos a temer que el delgado velo entre la realidad y la ficción no fuera lo suficientemente resistente para contener aquellos horrores. Esa es la experiencia que todos nosotros hemos vivido y eso es lo que “Scary Stories to Tell in the Dark” se esfuerza por evocar.

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Lamentaciones

Por S. Bobenstein

1 de diciembre de 2019

Sé que escribir diarios en libretas es una costumbre del siglo antepasado, pero, en vista de que tengo instrucciones de no interactuar más que lo estrictamente necesario con la gente local, me pareció que esto me haría alguna clase de compañía. Veré qué tal me funciona, al fin y al cabo, tengo bastante tiempo para desperdiciar.

En la travesía hasta acá me documenté acerca de la ciudad. Utqiagvik, antes conocida como Barrow, Alaska, es la ciudad más septentrional de Estados Unidos. Ubicada en el círculo polar ártico, la población de poco menos de 4,500 habitantes, la mayoría del grupo nativo iñupiat, experimenta los fenómenos naturales propios de los polos, siendo el más famoso de la comunidad la noche polar de sesenta y seis días. Desde el 18 de noviembre al 23 de enero, la luz del sol apenas alcanza a ser percibida por pocas horas, el resto del día se vive en la oscuridad. Es mejor que consiga píldoras de vitamina D, me espera una larga noche.

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Deus ex machina: la puñalada por la espalda de la creatividad

Por S. Bobenstein

El héroe yace tendido en el suelo, su espada rota y su armadura deshecha. Tanto él como todos sus aliados fueron derrotados por el Señor Oscuro, quien se acerca ominosamente hacia el herido blandiendo su gran hacha negra; se regodea ante su victoria inminente, el último de sus adversarios está a punto de morir por su mano, no hay nada ni nadie que pueda detenerlo. El arma del Señor Oscuro desciende con velocidad vertiginosa sobre la cabeza del héroe, él cierra los ojos en espera del golpe final… Pero, de pronto, el hacha se detiene en seco a centímetros del rostro del héroe, quien abre los ojos para ver la estupefacción del enemigo. El héroe se da cuenta de que ha desarrollado poderes telequinéticos, habilidad de la que nunca había dado indicios en toda su travesía, derivado de su deseo de sobrevivir y vencer. Con ellos, destruye hasta la última partícula del Señor Oscuro y regresa la salud a sus compañeros y a él mismo. Finalmente se logró librar al mundo de su más grande enemigo.

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