Un pensamiento acerca de la cinematografía

Por S. Bobenstein

Los premios Oscar 2020 ya están a la vuelta de la esquina y todos los entusiastas del “séptimo arte” estamos a la espera de las peripecias que seguramente ocurrirán durante la ceremonia. La develación de “la crema y nata” del cine del 2019, las mejores películas, las interpretaciones más sobresalientes por parte de los actores, los directores preponderantes, en resumen, el anuncio de las estrellas más brillantes (por lo menos desde el punto de vista de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos) del año pasado causa una expectación como pocas, sin embargo, cuando se puede ver más allá del resplandor inicial de la farándula hollywoodense, encontramos que también hay premios y menciones para todos esos aspectos del cine que son menospreciados dado que no resultan inmediatamente visibles a los ojos del espectador, como la edición, la mezcla de sonido, los efectos especiales, el diseño de producción, el guión y el maquillaje, pero quizá la relación más directamente proporcional entre desdén público e importancia fílmica la tiene la propia cinematografía.

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“La brevísima vida del Universo Oscuro”, o “Por qué los universos cinematográficos compartidos no levantan (a excepción del de Marvel)”

Por S. Bobenstein

Los estudios Marvel, pese a lo que cualquiera pueda opinar de ellos, son los responsables de popularizar los universos cinematográficos compartidos. Veintitrés películas y miles de millones de dólares en ganancias son la prueba de que dichos ardides son, por decir lo menos, redituables. No resulta raro que otros dueños de personajes y franquicias potencialmente miscibles hayan tratado de imitar el éxito del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM), así, tenemos los intentos de DC (con personajes tales como Superman, Batman y la Mujer Maravilla), Sony (con Spider-Man, Venom y, próximamente, Morbius), Fox (X-Men y Deadpool) y Legendary (Godzilla y King Kong); si algo tienen en común todos estos competidores es que no han logrado ni por asomo la cohesión ni la calidad narrativa que el UCM ostenta, mucho menos han alcanzado la altísima marca de recaudación.

Quizá el ejemplo más lastimoso y condensado de los errores que evita que haya algo que se le compare a “La saga del infinito” puede encontrarse en el intento de Universal Studios con su efímero Universo Oscuro, el cual sólo contó con una sola entrada, “La momia” (Alex Kurtzman, 2017), antes de ser cancelado. ¿Cómo es que algo con tanto potencial, con una rica base histórica y narrativa, con monstruos clásicos y queridos por todos como Drácula, la momia, Frankenstein, el hombre invisible, el hombre lobo, entre otros, se haya venido abajo con tan sólo una película? La respuesta es sencilla y aplicable a todos los ejemplos antes mencionados: “quien mucho abarca, poco aprieta”.

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Un comentario sobre la temporada de premios de Hollywood

Por S. Bobenstein

Si hay algo por lo que vale la pena el inicio de un nuevo año y que puede hacer más llevadera la “cuesta de enero”, eso es la temporada de premios hollywoodenses. Para los fanáticos y los que hacen su vida en el séptimo arte, las fechas de las entregas de los “Globos de Oro”, los “SAGs” y los “Oscar” son prácticamente días sagrados; si bien es cierto que se le da mucha importancia al glamour y a las frivolidades del mundo de la farándula, es la apreciación de la excelencia en el desarrollo de las ciencias y las artes cinematográficas lo medular en estas ceremonias y, aunque estos premios no son precisamente los más prestigiosos o fidedignos en la industria, sí son los que tienen mayor impacto en las carreras y el éxito de todos los galardonados, ya que tienen una influencia sin parangón a nivel mundial. Además, ¿por qué no reconocerlo?, siempre es divertido ver las faramallas que suceden durante las entregas y los escándalos que pudieran ocurrir (seguro que los responsables de La La Land aún siguen soñando con ese error…).

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Born Again: la quintaesencia de Daredevil, el hombre sin miedo

Por S. Bobenstein

Gracias a la tristemente cancelada serie de Netflix, el personaje de Daredevil aumentó su popularidad considerablemente, y es que, desde su introducción en 1964, nunca había sido considerado como un superhéroe de primera categoría a la par de Spider-Man, los X-Men o los Cuatro Fantásticos, tampoco ayudó mucho su adaptación cinematográfica del 2003; fue hasta su encarnación en la piel de Charlie Cox en la serie estrenada en 2015 que la gente pudo darse cuenta de la verdader valía del Diablo de Hell’s Kitchen.

Matt Murdock, el abogado ciego oculto bajo el manto de Daredevil, con el resto de sus sentidos aumentados al máximo y con habilidades físicas llevadas al pico de la capacidad humana, en definitiva, no es un superhéroe: sus “poderes” surgen de una discapacidad, su día a día se ve plagado de limitaciones económicas y sociales, su trabajo público como abogado defensor no le da más gratificaciones que el agradecimiento de sus clientes… Si descontamos su vida secreta como vigilante, Matt Murdock es una persona común y corriente que está tratando de hacer una diferencia y de ganarse el pan de cada día, es alguien que siente los embates de una vida difícil y del mundo del crimen, es alguien que tiene una brújula moral inamovible y que, sin embargo, no deja de sentir la frustración y la furia por todas las pérdidas que su cruzada personal le han hecho pasar, que, incluso, lo han llevado a errar el camino, a perder la fe y lo han dejado al borde de la locura.

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Los mil retoños: la magnífica opera prima de J. A. Losán

Por S. Bobenstein

Cuando el horror cósmico vino al mundo de la mano de H. P. Lovecraft en 1917, los lectores de nuestra “canica azul” tuvieron la oportunidad de presenciar el surgimiento de uno de los géneros de horror más extraños y fantásticos, saturado de referencias mitológicas y filosóficas, en el que se nos recuerda la insignificancia de nuestro papel en el vasto y oscuro universo y que, si tratamos de desentrañar sus misterios, podríamos encontrar secretos para los que no estamos preparados y que nos llevarán inexorablemente a un terrible y monstruoso final. El legado del horror lovecraftiano, como también es conocido, fue continuado por muchos otros, tales como August Derleth, Robert E. Howard y Robert Bloch, quienes escarbaron cada vez más profundo en la paradójicamente fértil tierra que el autor de “La llamada de Cthulhu” había trabajado, para traer a la luz más historias, más joyas oscuras que continuaran engalanando la tenebrosa constelación del género.

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Entre navajas y secretos: un huracán de aire fresco en el cine de nuestros días

Por S. Bobenstein

La escena del cine comercial actual está plagada de remakes, reboots, adaptaciones de novelas, cuentos, cómics y, por supuesto, de una nostalgia recargada para apelar a los sentimientos de quienes vivieron en los 80; las historias originales cada vez tienen menor cabida en los planes de los grandes estudios de Hollywood y puede inferirse el motivo: es más seguro y redituable invertir (cientos de millones de dólares) en algo que ya está probado y que tiene un público bien definido que en algo nuevo e inédito que podría o no ser redituable. Así, las historias originales se ven confinadas a los circuitos de festivales cinematográficos y a una muy limitada cantidad de salas a nivel mundial, donde, regularmente, pasan desapercibidas para la gran audiencia. Craso error. ¿Dónde queda el espacio para la creatividad, para explorar nuevos temas, nuevos personajes, nuevas visiones de la realidad que puedan conmover de manera nunca antes pensadas a todos cuantos amamos el “séptimo arte?

Afortunadamente, en este 2019, los “grandes poderes” de Hollywood le dieron su voto de confianza a Rian Johnson, un (relativamente) recién llegado a la industria californiana, para traer a la pantalla grande “Entre navajas y secretos” (Knives Out, por su título en inglés). Johnson produce, escribe y dirige esta película del género detectivesco, en la que el suicidio del patriarca de una acaudalada familia pone a todos sus miembros en ascuas, incluidas las personas que forman parte de la servidumbre, debido a lo improbable e intempestivo de su deceso, así como a las extrañas circunstancias que rodearon al hombre en la víspera de su muerte. Como es de esperarse, la policía se ve obligada a investigar el caso, pero, en esta ocasión, son acompañados por un detective privado de talla mundial quien fue contratado por alguien que se mantiene en el anonimato para ser parte de la investigación. Es así como se ponen en marcha las pesquisas, las cuales, de tratar con un simple suicidio, pasan a convertirse en algo mucho más escabroso en donde nadie es lo que aparenta y todos son sospechosos.

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Onryo

Por S. Bobenstein

¿Qué es eso? Algo me despertó, aunque, ¿estoy despierta? Todo luce muy oscuro… No puedo ver nada. Estoy segura que algo me despertó, puedo sentirlo, aunque no sé si sigo soñando. ¿Soñando? ¿Con qué soñaba? Recuerdo algo… Se me escapa. Todo luce muy oscuro, hace mucho frío, pero quema. Algo se incendia dentro de mí y no puedo evitar temblar. Duele mucho, detesto esta sensación, la odio. ¿Por qué me pasa esto? Quiero llorar, gritar, arrancarme la cabeza. Quiero que esto termine, por favor…

Hay una luz, es muy brillante, es cálida, es agradable, hace que ignore por un momento el dolor. Voy hacia ella y la oscuridad a mi alrededor se disipa, aparecen paredes, ventanas, escaleras, pisos, todo se ve borroso, como cubierto por un velo gris. Estoy de pie en la cima de las escaleras, puedo ver el origen de la luz: una puerta. En el umbral hay algo, una sombra, alguien… La luz es muy brillante pero estoy segura que hay alguien ahí. Mis pies se mueven como si flotaran entre las nubes, apenas y puedo sentir la dureza de las escaleras mientras bajo, pero mi cuerpo se siente muy pesado, como plomo, me siento torpe, viscosa. El velo grisáceo se ondula a mi paso pero no hay viento, ni una brisa, ni un susurro de aire; me siento oprimida, las ganas de gritar regresan, el dolor…

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Una visión de “¡Diles que no me maten!” de Juan Rulfo

Por S. Bobenstein

Publicada en 1953, “El llano en llamas”, recopilación de cuentos del escritor Juan Rulfo, es un pilar fundamental e inmutable de las letras mexicanas y latinoamericanas, leída y apreciada en todos los círculos académicos, desde los elementales hasta los superiores, y es un referente internacional acerca de la belleza que el arte de la literatura puede alcanzar cuando se tiene maestría en el uso de la lengua vernácula, la erudita y la expresión de ideas y emociones. A lo largo de los diecisiete cuentos que componen la recopilación, Rulfo nos presenta las realidades y la idiosincrasia del México de la primera mitad del siglo XX, en toda su cruda e implacable verdad; penurias, cansancio, sufrimiento, tristeza, brutalidad, escasez, superstición y los efímeros remansos de esperanza y felicidad que son los elementos comunes en todas las historias que nos describen una condición de existencia que, por decir lo menos, no es en absoluto fácil, pero “es lo que hay”.

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El curioso caso de One-Punch Man

Por S. Bobenstein

En 2009, el misterioso mangaka conocido como “One” creó el webcomic “One-Punch Man”, cuya historia nos habla acerca de Saitama, un hombre de apariencia anodina que, en realidad, es un superhéroe con un poder tal que puede derrotar a cualquier oponente de un solo golpe. Uno pensaría que la vida de Saitama está resuelta, sin embargo, su casi omnipotencia no ha hecho más que dejarlo con una crisis existencial, puesto que ya nada representa un reto para él y, por consiguiente, las emociones de su vida se han vuelto increíblemente escasas. Bajo esta premisa, One nos introduce a un mundo de extraños y variopintos personajes, entre superhéroes y supervillanos, que, de una u otra manera, se ven atraídos hacia el inconmensurable poder de Saitama, el “One-Punch Man”.

La historia de Saitama, que ha trascendido del webcomic al manga formal y al animé, goza de extensa popularidad a nivel mundial, y es que la tragicomedia de “One-Punch Man” es un respiro de aire fresco entre las series japonesas de “héroes superpoderosos” gracias al tratamiento satírico que One le da a los estereotipos encontrados tradicionalmente en el género.

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Jiro Dreams of Sushi: las maravillas ocultas detrás del pescado y el arroz

Por S. Bobenstein

Todos los seres humanos requerimos alimentarnos invariablemente, necesitamos elementos externos para proporcionar energía y sustancias indispensables a nuestro cuerpo con el fin de mantener su correcto funcionamiento y, por lo tanto, continuar con vida. Esto es fácilmente asequible, la buena naturaleza nos ha provisto de una prodigiosa variedad de alimentos en infinidad de formas, colores y sabores, en diferentes climas y en diferentes regiones, cada uno adecuado para la estación en curso y los modos de vida de las personas.

Efectivamente, podemos nutrirnos de formas bastante simples, es fácil llevarnos una manzana a la boca, mascar un pedazo de carne o beber el jugo de una naranja, pero, los seres humanos, somos todo menos simples, siempre buscamos ir más allá, disfrutamos de transformar lo que nos rodea y de encontrar nuevas y emocionantes formas de expresar nuestro agrado (o desagrado) hacia las experiencias al comer. No obstante, el mundo material no es lo único que podemos transformar y expresar, sino también nuestros pensamientos, nuestras ideas y las memorias que creamos a partir de nuestras experiencias emocionales.

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