Familia

Por Jonathan Novak

Aquél era siempre un movimiento rápido. Dusán apenas sentía la resistencia de la piel ajena y el pobre infortunado que recibía la estocada del delgado estilete percibía tan sólo una molestia ahí donde el cuchillo descargaba la sustancia letal. Luego, sólo quedaba morir.

Así lo sintió una vez más. Frente a él la figura de una chica de rasgos afinados lo veía sonriente. “Quizá lo ignora”, pensó Dusán por la expresión de su contrincante. “Imposible”, concluyó al ver cómo cubría la herida recibida en uno de los costados.

—Estás muerta —escupió la frase inmerso en su propio dolor. Pero ella no contestó.

Leer más.

Clive Barker y el horror a bordo del “Meatnight” Train

images (31)

Por Oscar Valentín Bernal

Dentro de la lírica del miedo existe gran diversidad de variantes en cuanto al tono de una historia y los detalles que permiten que la narrativa se torne oscura, psicológica, visceral o que maneje un buen equilibrio entre distintos aspectos que dotarán de verosimilitud y debida crudeza a una obra. Mientras más sugerente sea el autor, echando mano de sutilezas y siendo contundente en los momentos precisos, mejor llevada estará la técnica y es que, quizá una de las misiones más difíciles de lograr para un escritor es la de realmente sobrecoger al lector a través de la palabra escrita. 

A diferencia del cine, en la literatura no existen los llamados “jumpscares” y el uso de recursos baratos pueden fácilmente convertir un relato de terror en una comedia sangrienta.

Uno de los maestros indiscutibles del género de terror es sin duda el escritor y director británico Clive Barker, famoso por obras como la serie de “Hellraiser”, “The Damnation Game” y los ilustres “Libros de sangre”. No obstante, es irónico que siendo capaz de crear universos mórbidos tan interesantes, Barker no goce de la difusión que tienen otros autores del género.
Leer más “Clive Barker y el horror a bordo del “Meatnight” Train”

Lamentaciones

Por S. Bobenstein

1 de diciembre de 2019

Sé que escribir diarios en libretas es una costumbre del siglo antepasado, pero, en vista de que tengo instrucciones de no interactuar más que lo estrictamente necesario con la gente local, me pareció que esto me haría alguna clase de compañía. Veré qué tal me funciona, al fin y al cabo, tengo bastante tiempo para desperdiciar.

En la travesía hasta acá me documenté acerca de la ciudad. Utqiagvik, antes conocida como Barrow, Alaska, es la ciudad más septentrional de Estados Unidos. Ubicada en el círculo polar ártico, la población de poco menos de 4,500 habitantes, la mayoría del grupo nativo iñupiat, experimenta los fenómenos naturales propios de los polos, siendo el más famoso de la comunidad la noche polar de sesenta y seis días. Desde el 18 de noviembre al 23 de enero, la luz del sol apenas alcanza a ser percibida por pocas horas, el resto del día se vive en la oscuridad. Es mejor que consiga píldoras de vitamina D, me espera una larga noche.

Leer más.

La celda

Imagen: GG-arts

Por Oscar Valentín Bernal

Día 1

Los sonidos se colaban en los oídos de Johan como una amalgama de cacofonías ininterrumpidas que ascendían desde sitios desconocidos hasta su cerebro, donde los pensamientos saltaban hacia adelante y hacia atrás, en intervalos irregulares de tiempo que parecían luchar sin mucho éxito por lograr recuperar algo de coherencia sobre la realidad. Le dolía la cabeza, sentía la humedad del ambiente pegada en la piel adhiriendo a ella su ropa pestilente. No sabía cuánto llevaba en aquel sitio ni el motivo por el cual se encontraba allí. El tiempo había pasado a ser un ente deformable, en el que no se distinguían los minutos de las horas o los días. 

Leer más.

Las cúpulas de Hkakabo Razi

Por Jonathan Novak

Desde un inicio me pareció un hallazgo notable. Cuando se nos informó de las ruinas que habían encontrado, esperaba toparme con una construcción simple y unas cuantas vasijas. Debo decir que me alegró enormemente haberme equivocado.

La zona comprendía siete edificaciones con forma de cúpula, seis de las cuales se encontraban alrededor de una, que dada su posición y tamaño, se entendía como la principal.

Las siete cúpulas habían sido encontradas en Hkakabo Razi, una montaña al norte de Birmania, cerca de la frontera con China. La casi constante nieve de las montañas ocultó su existencia durante siglos, hasta que un grupo de montañistas, uno de los pocos que ha podido visitar la zona en las últimas décadas, se topó con las antinaturales formaciones.

Leer más.

El caso de Haven Lake

Por S. Bobenstein

PRÓLOGO

MONSTRUO DE HAVEN LAKE ATACA DE NUEVO

Semejante encabezado podría haber estado en la primera plana de cualquier tabloide vulgar, pero en el Boston Globe sólo coronaba una pequeña columna en la página nueve. La mirada de Howard se paseó por la redacción atrapando palabras al azar en una lectura rápida, a primera vista le parecía que aquello se trataba de una de esas historias de horror que tanto gustaba a la gente contar durante los campamentos alrededor de las fogatas: “me contó mi abuelo que un monstruo viene por las noches a matar al ganado”, “una noche el viejo O’Connell vio al monstruo rondar por su casa”. Se disponía a cambiar la página cuando una voz rasposa lo llamó:

—¡Callahan!

Howard levantó su mirada inmediatamente y dejó sobre su escritorio el periódico. Al fondo de la sala, en el umbral de la oficina principal, el jefe, un hombre de mediana edad, lo miraba fijamente con su habitual expresión de pocos amigos.

Leer más.

La avenida del chico en traje

Por Aledith Coulddy

Gonzalo murió un 18 de octubre. Al salir de una reunión de trabajo importante, cruzó la calle, aparentemente desierta, para fumarse un cigarrillo en el parque de enfrente al edificio donde laboraba. Un conductor ebrio lo arrastró por más de diez metros antes de aplastarle el cráneo. La muerte fue instantánea; su noción de que estaba muerto, no.

Pasaron meses antes de realmente darse cuenta en lo que se había convertido. Un anonimato obligado se le había impuesto. Nadie lo escuchaba, nadie atendía a sus súplicas, ni una persona lo miraba. Nadie. Hasta el día en que presenció otro accidente parecido al que había acabado con su vida. Un niño pequeño pereció en el suceso. Con asombro, miró cómo el alma del menor se desprendía del cuerpo. No lucía confundido, era un fantasma que sabía su propósito. El niño miró a Gonzalo y le hizo una seña de que lo siguiera, pero él se quedó inmóvil. El niño levantó los hombros y caminó hacia la inmensidad de ese atardecer otoñal hasta que Gonzalo lo perdió de vista.

Leer más.

Veintisiete cuentas

Por Jonathan Novak

Veintisiete, veintisiete cuentas poblaban la pulsera el día en que un viejo la ató, dando tan solo un par de giros al brazo infantil del bebé que aún se encontraba adormilado por su propio nacimiento, el cual había tenido lugar tan sólo unos días atrás.

—¿Tan pocas? —Había deseado indagar la madre al ver como se retorcía de a poco su niño al portar la apretada pulsera. Sin embargo, el viejo del templo, con surcos irregulares en lugar de cara,  sólo le había mostrado una mueca haciéndole ver lo inapropiado de su pregunta.

—Sólo veintisiete —repitió el padre al contar las cuentas, una vez había perdido el rastro del número de veces que las había contado.

Luego de soltar un suspiro, observó su propia pulsera, en ella había un número indeterminado de cuentas, no eran por supuesto tantas como habían sido el día que él había recibido su pulsera en ese mismo templo, pero aún eran las suficientes como para evitar contarlas compulsivamente y aún eran suficientes como para doblar el número que colgaba del tierno brazo de su hijo. Aquella idea le produjo un escalofrío, pues sus cuentas siempre serían más que las del infante.

Leer más.

Tres hermanos

Por S. Bobenstein

—¡Rafael! ¡Despierta!

La voz de su hermano lo hizo recuperar el sentido. Entreabrió los ojos sólo para ser cegado por una luz blanca y fría, en un acto reflejo trató de proteger su mirada con su diestra, pero algo se lo impedía, al igual que le impedía mover el resto de sus extremidades. Presa del pánico, abrió los ojos tanto como pudo para darse cuenta de su estado: se encontraba atado con correas de cuero a lo que parecía ser una mesa inclinada lo suficiente para casi dejarlo de pie, vestía un traje quirúrgico blanco e inmaculado y usaba unos zapatos de tela del mismo color.

Leer más.

La muerte de Nøme

Por Oscar Valentín Bernal

I

A finales de 1942, la guerra en Europa viraba a favor de la Alemania Nazi. Hitler se encontraba ya tocando a las puertas de Stalin, ganando cada vez más poder, mientras los norteamericanos se batían con los japoneses en el Pacífico. En aquel entonces, los fjällandeses no querían alemanes, ni estadounidenses, ni tampoco británicos en sus tierras. Sin embargo, en medio de la carrera por asegurar las mejores posiciones estratégicas, los deseos de los habitantes de un pequeño país insular del atlántico, poco les importó a las tres potencias, quienes irrumpieron en las playas, apostándose sobre las cuatro islas y convirtiéndolas rápidamente en un tablero de trincheras, donde la tensión se respiraba en el aire cada vez más gélido del invierno.

Leer más.