¿Cómo es una buena película de terror?

Por S. Bobenstein

Uno de los sentimientos primordiales y primitivos de los seres humanos, responsable en muchas ocasiones de nuestra supervivencia y, en otras tantas, de acontecimientos terribles, es el miedo. A lo largo de la historia de la humanidad y del desarrollo de todas nuestras diversas culturas, la causa del miedo ha variado enormemente, pero todos, absolutamente todos los seres humanos, hemos experimentado temor: esa sensación de algo acechándonos, la “certeza” que sentimos en el estómago de que algo no está bien, el deseo imperioso de salir corriendo de un lugar por ser “amenazante”, la repulsión cuando vemos algo o a alguien que “sabemos” es malo, el corazón latiendo rápidamente, la respiración haciéndose corta y apresurada, el sudor frío recorriendo nuestra frente, el pecho siendo presionado por tenazas, el temblor involuntario de los músculos, el deseo de gritar… El miedo ha sido parte de nosotros desde el principio de nuestra existencia y sólo desaparecerá cuando hayamos muerto (posiblemente).

Leer más.

El ascensor

Por Oscar Valentín Bernal

I

—Dante, no estoy seguro de que sea una buena idea —dijo Víctor a su mejor amigo, mientras caminaban rumbo al ascensor por los pasillos del hospital general de Newport, donde el papá de Dante era encargado del área de urgencias.
El niño acostumbraba ir al hospital todos los días saliendo de la escuela para esperarlo hasta la conclusión de su turno e ir a casa juntos. Aquel día, fue el último del curso y Víctor pidió permiso a su abuela para ir a casa de Dante a jugar Gears of War toda la tarde. Ya había acompañado en otras ocasiones a su amigo al trabajo de su padre, generalmente el tiempo de espera pasaba rápido. Siempre que uno se divertía con los amigos el tiempo volaba y eso estaba bien para Víctor porque detestaba los hospitales desde que su madre falleció en uno, tres años antes.

Leer más.