El ascensor

Por Oscar Valentín Bernal

I

—Dante, no estoy seguro de que sea una buena idea —dijo Víctor a su mejor amigo, mientras caminaban rumbo al ascensor por los pasillos del hospital general de Newport, donde el papá de Dante era encargado del área de urgencias.
El niño acostumbraba ir al hospital todos los días saliendo de la escuela para esperarlo hasta la conclusión de su turno e ir a casa juntos. Aquel día, fue el último del curso y Víctor pidió permiso a su abuela para ir a casa de Dante a jugar Gears of War toda la tarde. Ya había acompañado en otras ocasiones a su amigo al trabajo de su padre, generalmente el tiempo de espera pasaba rápido. Siempre que uno se divertía con los amigos el tiempo volaba y eso estaba bien para Víctor porque detestaba los hospitales desde que su madre falleció en uno, tres años antes.

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