El viaje de Floki

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Oscar Valentín Bernal

(Este artículo contiene spoilers hasta la 5ta temporada de Vikings)

Floki, el constructor de barcos es un personaje que ha tomado como inspiración a la figura histórica de Rafna Floki y al dios nórdico Loki. No existen suficientes datos históricos para saber cómo vivió en realidad este hombre, más allá de su viaje a la tierra de Islandia, ya que las sagas no cuentan mucho sobre él, no obstante, en la serie, Floki cumple un papel sumamente importante pues, a pesar de ser un loco inadaptado constructor de barcos, es muchas veces, a través de él que la historia mantiene un hilo directo con la mitología, pues en su locura Floki posee cierta pureza que pareciera agradar a los dioses. Sin embargo, es él uno de los personajes más desventurados que vemos en la serie, pues a lo largo de su arco no son pocos los sucesos terribles que lo persiguen.

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EL ENCARGADO

Por Oscar Valentín Bernal

«I laughed and shook his hand,
and made my way back home.
I searched for form and land,
for years and years I roamed.
I gazed a gazeless stare.
We walked a million hills,
I must have died alone,
a long, long time ago.

Who knows?
Not me.
I never lost control.
You’re face to face,
with the man who sold the world… ».

David Bowie

I

Thomas McMurdock casi se quedaba dormido, con la frente sobre la fría ventanilla del asiento trasero del coche familiar, mientras veía los árboles del bosque de Gethurlem pasar veloces frente a él, cada vez más sombríos a medida que el sol descendía hasta perderse tras la franja montañosa que bordeaba el horizonte. El murmullo de «The Man Who Sold The World» le llegaba apagado desde un auricular que pendía medio flojo de su oído. El bajo volumen, aunado al sonido de la carretera dotaban a la voz de David Bowie de un efecto hueco, como si el tipo cantara bajo el agua. Los ojos de Thomas estaban casi cerrados cuando la voz de su padre, Erick, lo hizo espabilar:

—¿El límite de Grigsyard ha quedado atrás? No vi el letrero.

—No hemos pasado ninguno —aseguró Sandra, la madre de Thomas, desde el asiento del copiloto.  

—Pero debimos hacerlo, esa montaña ya ha quedado muy hacia el norte, no recuerdo esta parte del camino.

—Pues quizá no vimos el letrero por la… plática de hace rato. Pero no hemos pasado ninguna bifurcación, solo estas curvas que terminarán por volverme loca.

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