Películas que van más allá del terror

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Por Oscar Valentín Bernal

 

Es bien sabido que, como ocurre con todos los géneros, dentro del terror existen diversas maneras de contar una historia en función de lo que se quiera conseguir con ella. Hay películas que lo único que buscan es producir en el público sustos espontáneos que no pasan de hacerte saltar en el asiento o producirte una sensación de incomodidad ante algunas escenas subidas de tono. Películas de este tipo —cuando son manejadas de una manera congruente y no insultan la inteligencia de la audiencia—, pueden llegar a ser bastante disfrutables e incluso abrirse camino entre las llamadas “películas de culto”, porque son cintas que cumplen a la perfección con su objetivo.

Sin embargo, existen películas de terror que van un paso más allá y lo que intentan conseguir es infundir en el espectador una sugestión profunda que en ocasiones requiere de una observación más detallada para poder apreciar de manera acertada los conceptos, simbolismos y demás elementos propuestos, que en este tipo de metrajes suelen ser como bombas ocultas destinadas a tocar ciertas fibras en la mente del público con el afán de convertir a la película en una experiencia única y personal que puede tener incluso una interpretación distinta dependiendo de la persona que la vea. Leer más “Películas que van más allá del terror”

Hereditary: una clase magistral de cine de terror

Por S. Bobenstein

Es costumbre pensar en el terror como un género cinematográfico “de segunda”, destinado a ser entretenimiento formulaico para satisfacer la demanda de un público que busca emociones intrascendentes y diversión pasajera. Nada más alejado de la verdad. En manos de alguien que la entienda, aprecie y respete, una película de terror puede convertirse en una verdadera obra de arte y en una cátedra sobre narrativa. Tal es el caso de Hereditary (El legado del diablo, en Hispanoamérica), película de 2018 escrita y dirigida por Ari Aster en su debut directorial.

Luego de la muerte de la abuela, una familia comienza a pasar por situaciones difíciles y perturbadoras que, en apariencia, tienen relación con la reservada vida de la finada y con las manifestaciones de enfermedad mental que se han presentado en generaciones pasadas. A partir de esta simple premisa, Aster estructura hábilmente una historia acerca de las consecuencias de los traumas transmitidos de padres a hijos, de la desconfianza que puede generarse al interior de la familia que debería “mantenernos seguros”, del resentimiento y la culpa que no se coartan aun después de la muerte y de la aprensión que provoca el dudar sobre la propia aptitud para responder ante la realidad.

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