Hereditary: una clase magistral de cine de terror

Por S. Bobenstein

Es costumbre pensar en el terror como un género cinematográfico “de segunda”, destinado a ser entretenimiento formulaico para satisfacer la demanda de un público que busca emociones intrascendentes y diversión pasajera. Nada más alejado de la verdad. En manos de alguien que la entienda, aprecie y respete, una película de terror puede convertirse en una verdadera obra de arte y en una cátedra sobre narrativa. Tal es el caso de Hereditary (El legado del diablo, en Hispanoamérica), película de 2018 escrita y dirigida por Ari Aster en su debut directorial.

Luego de la muerte de la abuela, una familia comienza a pasar por situaciones difíciles y perturbadoras que, en apariencia, tienen relación con la reservada vida de la finada y con las manifestaciones de enfermedad mental que se han presentado en generaciones pasadas. A partir de esta simple premisa, Aster estructura hábilmente una historia acerca de las consecuencias de los traumas transmitidos de padres a hijos, de la desconfianza que puede generarse al interior de la familia que debería “mantenernos seguros”, del resentimiento y la culpa que no se coartan aun después de la muerte y de la aprensión que provoca el dudar sobre la propia aptitud para responder ante la realidad.

En Hereditary se maneja un terror orgánico y atmosférico, todos los recursos cinematográficos se coordinan para adentrarnos en las vivencias de los personajes hasta hacernos sentir las mismas inquietudes que ellos y así poder entender el desasosiego que pequeños detalles y acciones les provocan, y que presagian el parsimonioso e inevitable descenso a una profunda oscuridad. La incertidumbre provocada por no saber quiénes son ellos y quiénes son realmente las personas que los rodean compele a los personajes al aislamiento y a la paranoia. Sin poder encontrar un refugio duradero en nada ni en nadie, sin ser reconfortados, sin pertenecer a ningún lugar, sin control sobre lo que sucede a su alrededor, el dominio sobre su propia vida se vuelve más endeble a medida que la sensación de estar siendo manipulados por “algo más” se hace patente. Cuando no puedes tener certeza de lo que sucede dentro de tu mente, ¿qué te da la seguridad de estar viviendo lo que parece ser tu vida?

Las imágenes, los encuadres, las ambientaciones, las secuencias, las actuaciones, todos los aspectos de la película son presentados al principio con sutileza evocativa. Sugieren (en vez de mostrar abiertamente) las extrañezas encontradas en la cotidianidad de la historia, para después difuminar la diferenciación entre lo probable, lo posible y lo inaudito con ritmo constante e implacable, el cual, al igual que los personajes, sufre picos de estrés que lo quiebran sólo para reconfigurarlo en algo cada vez más monstruoso a medida que se obliga a seguir adelante, hacia el inexorable desenlace, que nos señala con pacífica naturalidad que la pesadilla que observamos sucedió perfecta e indiscutiblemente “de acuerdo al plan”.

Hablar de la historia per se de la película, más allá de la premisa ya establecida, es igual a arruinar la experiencia y las sorpresas de la misma. No obstante, puede decirse que se le da un tratamiento muy original a un tópico que en estos días podría parecer inverosímil, tema al que se le regresa un poder que siempre ha tenido: causar miedo, pero que ha sido ridiculizado y banalizado con el pasar de los siglos. Hay una razón por la que “eso” sigue siendo un tema tan imbuido en el imaginario colectivo y ésta se nos presenta, en todo su terrible y majestuoso esplendor, como algo orgánico y natural, algo que podríamos encontrar detrás de una sonrisa amable o en un gesto de aparente interés.

Sin lugar a dudas, Hereditary es una obra maestra del cine de terror y es parte del resurgimiento actual de éste junto a películas como The Witch, de Robert Eggers, o Get Out!, de Jordan Peele, por mencionar un par. Esta nueva generación de cineastas saben que las películas de terror no son sólo para pasar el rato y comerse las uñas y las palomitas, son mucho más que eso: son una experiencia de vida.

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