Los mil retoños: la magnífica opera prima de J. A. Losán

Por S. Bobenstein

Cuando el horror cósmico vino al mundo de la mano de H. P. Lovecraft en 1917, los lectores de nuestra “canica azul” tuvieron la oportunidad de presenciar el surgimiento de uno de los géneros de horror más extraños y fantásticos, saturado de referencias mitológicas y filosóficas, en el que se nos recuerda la insignificancia de nuestro papel en el vasto y oscuro universo y que, si tratamos de desentrañar sus misterios, podríamos encontrar secretos para los que no estamos preparados y que nos llevarán inexorablemente a un terrible y monstruoso final. El legado del horror lovecraftiano, como también es conocido, fue continuado por muchos otros, tales como August Derleth, Robert E. Howard y Robert Bloch, quienes escarbaron cada vez más profundo en la paradójicamente fértil tierra que el autor de “La llamada de Cthulhu” había trabajado, para traer a la luz más historias, más joyas oscuras que continuaran engalanando la tenebrosa constelación del género.

Si bien los seguidores del horror cósmico son de los más ávidos y fieles, infortunadamente este género particular no ha sido tan explorado y difundido como otros, tanto por autores como lectores, prácticamente confinándose a un nicho de personas muy particular, y, al pasar los años, el legado de Lovecraft ha languidecido con lamentable constancia. Ciento dos años después del primer escrito dentro del cosmicismo, J. A. Losán, escritor mexicano radicado en Guadalajara, vuelve a atraer la atención hacia el menospreciado género con su opera prima “Los mil retoños. Degustación de horror cósmico”, una compilación de historias cortas acerca de lo arcano, lo grotesco y lo prohibido que puede encontrarse tras una fachada de normalidad.

Es difícil creer que ésta se trata de la primera obra de Losán, su manejo de la narrativa, los detalles, la coherencia interna y la creatividad en la presentación de sus historias denotan una pericia que, uno pensaría, sólo puede desarrollarse con la experiencia, pero, en realidad, es su bagaje cultural y su amplio conocimiento del horror cósmico, horas y días y años empapándose en todas aquellas cosas poco apreciadas y recordadas por el público en general, lo que produjo “Los mil retoños”, aunado a una mente imaginativa, inquisitiva y a un manejo del lenguaje excepcional. Cada una de sus historias nos sumerge en distintos escenarios con temáticas variadas acerca de lo que es el verdadero horror existencial y la obtención del conocimiento último, lo que lleva sólo a dos conclusiones ineludibles: la locura o la muerte; el común denominador, el marco que encierra todos los acontecimientos narrados, es la influencia de un ser venido de más allá de las estrellas y los confines de nuestra realidad, pero cuya presencia altera irremediablemente el curso de la vida de cuantos tienen el infortunio (¿o la fortuna?) de caer en sus redes. Pasearse entre las letras de esta obra es, sin duda alguna, una experiencia aterradora, mas, a la vez, resulta estética, incluso hermosa a su manera, de la misma manera en que es sobrecogedora la majestuosidad y el poder de una tormenta eléctrica, un huracán o una erupción volcánica.

J. A. Losán es un digno sucesor del legado de Lovecraft, enaltece al horror cósmico con este homenaje, y “Los mil retoños” dotan de nueva vida y empuje a un género que, pese a no ser reconocido por la mayoría, está inherentemente relacionado a nuestra existencia misma. Para todos los fanáticos del horror lovecraftiano, esta compilación es, sin duda, un nuevo referente que no pueden dejar pasar.

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