Documento MKO 19/768/87/AU-T

Por S. Bobenstein

Proyecto MKObsidian
Agencia:
CLASIFICADO
Locación:
CLASIFICADO
Fecha:
CLASIFICADO
Directores responsables: Dra. M***** y Dr. B*****
Descripción: Transcripción del archivo de audio narrado por el sujeto MKO-19/768, recuperado el día
CLASIFICADO de CLASIFICADO de CLASIFICADO de los archivos electrónicos personales de CLASIFICADO (neutralizado) luego de la infiltración en las instalaciones.
[INICIO DE LA TRANSCRIPCIÓN]

¿Alguna vez has tenido un sueño tan bueno que quisiste volver a dormir sólo para tratar de regresar a él? Estoy seguro que sí, todos hemos tenido sueños así alguna vez, pero este sueño… Este sueño era otra cosa. Te lo juro… no recuerdo haber estado más feliz en toda mi vida. ¿El Cielo? Pfff… Quédense con su Cielo, yo tenía mi sueño, yo tenía la vida perfecta que quería tener… pero sólo duró una noche. Viví toda una vida en una noche, una vida plena, feliz, rodeado de amor, de belleza, de la risa de los niños, con manos cálidas que tomaban las mías, con besos apasionados que me electrizaban hasta el último rincón, con noches en brazos que me apretaban para no dejarme ir… Nunca conocí eso hasta esa noche. Decir que al despertar estaba decepcionado es poco, casi me daba un colapso mental cuando lloré de la frustración al darme cuenta de que todo era un simple sueño, una vil alucinación de mi subconsciente. Inmediatamente quise volver a dormir, a pesar de que el sol estaba ya alto, pero me fue imposible, corrí a la farmacia a comprar pastillas para dormir, pero lo único que conseguí con ellas fue caer en la inconsciencia hasta que su efecto pasó, sólo un abrir y cerrar de ojos en el que se me fueron horas enteras. Lloré el resto del día y la noche hasta la salida del sol.

Luego de acabar la reserva de lágrimas, me decidí a volver a ese sueño a como diera lugar. Traté de hacer todo lo que, según recordaba, podía influir en los sueños: devoraba libros dramáticos y melodramáticos, veía película tras película y serie tras serie que hablara de amor y felicidad, incluso esas ridiculeces para adolescentes, consumía cómics cursis y esos animés lacrimógenos que podían conmover hasta a la más gélida persona, y todo lo combiné con técnicas para tener sueños lúcidos, privación de sueño, neuroprogramación, power naps, autosugestión… para nada. Mi sueño no regresaba, por más que me condicionara, por más que lo buscara y tratara de provocarlo, no regresaba. Mis noches estaban plagadas de imágenes sin sentido, inconexas o, en otras ocasiones, mi sueño pasaba sin pena ni gloria en un segundo. Cada día y cada noche se desperdiciaba al no poder regresar a la vida de mi sueño, a mi verdadera vida, la desesperación y la agonía mental, casi palpable, hacían mella en mi cuerpo y en mi mente.

Pero eso era sólo el principio… 

Mientras buscaba algún rayo de esperanza en los confines de la internet, ellos me contactaron. Decían ser investigadores de un instituto dedicado al estudio del sueño del que, por cierto, hasta el momento no había escuchado nada; basados, según ellos, en los comentarios que publiqué en diferentes blogs y redes sociales, me consideraban un candidato ideal para participar en un experimento acerca del control de los sueños y del subconsciente, hasta me ofrecieron una suma de dinero considerable, pero la verdad era que me habían comprado cuando dijeron “control de los sueños”. Acepté sin pensarlo y a la mañana siguiente el consentimiento informado de mi participación ya estaba firmado.

Nada en sus caras o en su indumentaria me hizo dudar de la sinceridad de sus intenciones, el edificio en el que me citaron no tenía nada de especial o sobresaliente, la explicación que me dieron acerca del experimento me entró por un oído y me salió por el otro, lo único que captó mi atención fue la parte del control de los sueños. A grandes rasgos, querían probar los límites de los sueños lúcidos, inducirlos, manipularlos y descubrir cómo esto podía influir en la psique de las personas, yo estaría internado en sus instalaciones una semana en la cual harían sus pruebas conmigo. Así, con un apretón de manos, sin saberlo, sellé mi destino.

La rutina diaria que seguía era simple: despertar, desayunar, experimentar, descansar, comer, experimentar, grabar una bitácora con mi experiencia, cenar, dormir; se dice fácil pero dejó de serlo muy pronto, empecé a notar los cambios desde el primer día en que estuve en el tanque de aislamiento sensorial. Me sumergieron desnudo dentro de un tanque de poco más del doble del volumen de un ataúd, lleno de agua extremadamente saturada de sal, con una máscara para respirar, un gorro de hule con electrodos y un brazalete que tenía una línea intravenosa conectada al dorso de mi mano izquierda, según ellos, para administrarme una serie de “compuestos hipnóticos expansores de la percepción”. Al cerrar el tanque, al estar suspendido en la nada… al no saber si aún continúas existiendo en realidad… suceden cosas.

Lo primero que sentí fue desorientación, luego pánico, lo único que me recordaba mi existencia era el sonido de mi sangre siendo bombeada por mi corazón y, tan de repente como sentía que me asfixiaba, hubo un estallido de luz. Me encontré flotando en un mar de colores psicodélicos, como un caleidoscopio infinito de diversas formas geométricas. Entremezclados con las figuras veía memorias de mi vida, palabras, formas mezcladas, como los fotogramas de una película, trataba de alcanzarlos con manos invisibles y lo lograba, era como tener arcilla que puedes moldear. Por supuesto que lo primero hice fue intentar la recreación mi sueño. Los fragmentos estaban ahí, esparcidos por todas partes y mezclado con otras basuras que no me interesaba recordar, los tomé y los mezclé una y otra vez hasta volver a producir a lo que tanto anhelaba… o eso creía. Técnicamente todo estaba como lo recordaba, pero no pude lograr recrear la sensación de felicidad y plenitud que me dio cuando soñé por primera vez. Lo deshice y rehice cientos de veces, cada una con más desesperación e ira que la anterior, al fin y al cabo el tiempo no era un problema, puesto que no podía hacer la diferencia entre un segundo y un siglo en ese estado, pero tampoco podía hacer que fuera como lo recordaba exactamente. Me sacaron del tanque luego de diez minutos, dijeron que estuve en riesgo de un derrame cerebral, me dolía la cabeza y me tomó tiempo recordar en dónde estaba y que debía respirar y mover mi cuerpo si quería sobrevivir.

Me pasé tres días de experimentos en el tanque buscando recrear mi sueño, pero no sirvió para nada… ¡Mi sueño nunca regresaría! Estaba devastado, deprimido y frustrado… Decidí entonces que, si tenía el poder para moldear esa realidad, lo usaría para crear algo mejor. Así comencé a crear. Creé universos enteros, infinitos, los creé con y sin sentido, lo que más me divertía era crear formas imposibles, paradójicas, cosas que sólo podrían existir ahí, donde no había tiempo ni espacio reales. Empezaba a tomarle el gusto a mi papel como demiurgo/rata de laboratorio cuando, al quinto día, todo cambió. Ni bien empecé con mis labores cotidianas, el espacio caleidoscópico colapsó sobre mí y me apretó como si fuera un pedazo de carne sellado al alto vacío, la presión era inmensa, no tenía un cuerpo real qué aplastar, pero, de tenerlo, estoy seguro que me hubiera hecho una pulpa amorfa en un instante. No podía moverme y sentía la asfixia de nuevo, el miedo regresó, pero esta vez sentí el miedo más atroz, más horroroso, más enloquecedor que nunca volveré a sentir, una oscuridad más profunda que la del tanque de aislamiento sensorial me envolvió. Imagínate en un abismo de terror y desesperación por tiempo infinito… multiplícalo por cien y te podrás dar una idea de lo que se siente. Cuando me sacaron, les exigí o mejor dicho les rogué que me dejaran ir, les grité que no quería volver al tanque, hasta traté de huir saltando por la ventana… Me detuvieron y me amarraron a una camilla, con bozal y camisa de fuerza incluidos. Me dijeron que no podría irme, que era el sujeto más prometedor y resistente hasta el momento, que era un activo valioso para su investigación y, prácticamente, que me exprimirían hasta la última gota de cordura mientras pudiera seguir con el experimento.

Los siguientes días, ya no sé cuántos, me siguieron sometiendo a la oscuridad… Me sacaban mis experiencias con cócteles que convertían mi mente en un libro abierto y me mantenían vivo con sondas, ya casi no podía distinguir el mundo real del sueño, sentía como mi propia personalidad se desvanecía. En ese estado fue cuando los vi… A ellos. Mi tortura en la oscuridad les abrió la puerta, eran tres, no podía verlos tanto como podía sentirlos, sus siluetas apenas se recortaban entre la oscuridad. Parecían sombras con masa, entidades corpóreas, “personas” de oscuridad, eran iguales salvo por un detalle: uno de ellos tenía una especie de sombrero; caminaron lentamente hacia mí hasta que los tuve cara a cara, nariz con nariz, no tenían vestigio alguno de rostro, pero sentía cómo me miraban con intensidad, en especial el del sombrero. El terror, el pánico… No existen palabras en mi idioma para describir lo que sentía, la tortura que había recibido hasta el momento era preferible a tenerlos a ellos frente a mí… Siglos, milenios enteros… No podía desmayarme, no podía despertar, no podía morir… El infierno…

A partir de ahí no recuerdo nada hasta este momento, sólo tengo una sensación de desolación… Me siento… como un pasajero… Un pasajero en mi cuerpo… Usted quiere ayudarme, ¿cierto? Usted quiere que se sepa todo esto… Me parece bien… Un pensamiento es algo muy contagioso, ¿sabe? Un pensamiento, una idea, un sueño… nos puede abrir las puertas a cosas… increíbles. Asegúrese de que se sepa, es necesario que lo sepa todo el mundo, entre más personas estén… prevenidas… es mejor. Nos da—… Me dará mucho gusto ser… de utilidad.

[FIN DE LA TRANSCRIPCIÓN]


Documento MKO 19/JOURNAL/B/4745
Proyecto MKObsidian
Agencia: CLASIFICADO
Locación: CLASIFICADO
Fecha: CLASIFICADO
Directores responsables: Dra. M***** y Dr. B*****
Descripción: Entrada número 4745 del diario de campo del Dr. B*****, recuperado de su equipo de cómputo asignado (No. 6673).

**/**/**** 23:49 horas
Hemos descubierto cosas maravillosas, los límites de la mente humana y de la realidad misma se desdibujaron gracias a los resultados del sujeto 768 pero, ¿qué son las “personas de sombra” exactamente? Al principio creímos que eran sólo construcciones mentales que el sujeto 768 creó como respuesta a la intensa presión psicológica a la que lo sometíamos, sin embargo, cuando empezaron los reportes de pesadillas, alucinaciones y terrores nocturnos entre los guardias de seguridad y empleados externos al experimento, sentí una muy humana “corazonada” de que algo anormal estaba sucediendo, algo que no tenía nada que ver con la explicación de una “histeria colectiva” derivada de la filtración de información. Hasta el día de hoy contabilizamos treinta y siete suicidios y quince personas con muerte cerebral, todos, en algún punto, hicieron mención de las “personas de sombra” y del “hombre del sombrero”. ¿Qué tiene de especial el sujeto 768? Se mantiene vivo, está física y mentalmente sano, y se ha vuelto muy dócil conforme han pasado las semanas, muy cooperador, quizá demasiado. Sus exámenes neurológicos muestran una actividad cerebral caótica, debería estarse deshaciendo en convulsiones, pero en el exterior está tan apacible como un paciente lobotomizado. Él responde adecuadamente, está orientado en tiempo, lugar y persona, puede realizar las actividades propias de alguien de su edad, pero, si se me permite la expresión, no hay vida en sus ojos. Subjetivamente hablando, pareciera que sus ojos son los ojos de un depredador que no busca otra cosa que devorar lo que tiene enfrente y, a la vez, se perciben más oscuros y ominosos con cada día que pasa, aterradores en verdad, si uno es susceptible a ese tipo de impresiones. Claro que el sujeto sigue reportando las visiones de las “personas de sombra” con lujo de detalles luego de cada sesión en el tanque de aislamiento sensorial, mas no parecen afectarle ya. ¿Se tratará de alguna nueva clase de patógeno? ¿Algún nuevo tipo de psicosis? Necesitamos continuar con los experimentos a como de lugar, estamos en la antesala de un descubrimiento sin precedentes.


Documento MKO 19/MISC/665-T
Proyecto MKObsidian XIX
Agencia: CLASIFICADO
Locación: CLASIFICADO
Fecha: CLASIFICADO
Directora responsable: Dra. M*****
Descripción: Transcripción de la nota manuscrita encontrada con el cuerpo del Dr. B*****.
[INICIO DE LA TRANSCRIPCIÓN]

M*****, entre menos sepas, mejor. Cancela el experimento, pégale un tiro en la cabeza al 768 y huye de ahí tan lejos como puedas. Quémalo todo, borra los discos duros, ciérrales las puertas antes de que sea tarde, antes de que las sombras encuentren la manera de esparcirse entre todos nosotros. Me tienen, no puedo seguir, sus visiones del futuro [ININTELIGIBLE]. Termínalo. Sálvate. Hasta aquí llegué yo. Por favor, despídeme de mi familia.
[FIN DE LA TRANSCRIPCION]

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