El sonido de la oscuridad del cosmos: La música de Erich Zann

Por S. Bobenstein

La música es uno de los lenguajes universalmente entendidos por todos en el planeta Tierra, capaz de evocar ideas, emociones, imágenes e intenciones tanto o más como todas las otras expresiones artísticas. Podríamos dar la vuelta al globo y, en cada rincón donde habitan humanos, encontraremos desde los más rudimentarios ritmos de percusión hasta las más complejas y cautivadoras sinfonías, pasando por todos los géneros autóctonos de cada región y país, incluso de cada época y grupo sociocultural; existe música tan variada como cuantos humanos han existido y ritmo, melodía y armonía son tan parte de nosotros que podemos encontrarlos hasta en nuestro propio cuerpo, en los latidos del corazón y en la acompasada respiración.

Si la música es un lenguaje universal, ¿qué nos hace creer que los seres humanos somos los únicos capaces de entenderla? ¿Qué nos hace tan soberbios para pensar que nada más en el cosmos es capaz de producirla y de comunicarse a través de ella? ¿Qué nos da la certeza de que sólo puede ser una forma de expresión y no algo más? ¿Qué nos hace sentir tan seguros de que la música no puede ser usada en nuestra contra? Esas son preguntas que Howard Phillips Lovecraft plantea tácitamente en su cuento de 1922 “La música de Erich Zann”.

La historia nos pone en los zapatos de un estudiante universitario quien, por falta de fondos, se ve obligado a alojarse en un viejo edificio casi ruinoso de una misteriosa calle conocida como Rue d’Auseil, en el cual, en la buhardilla, habita un anciano y enigmático músico alemán llamado Erich Zann. Durante su primera noche en su nuevo apartamento, el joven escucha accidentalmente la inquietante música original del anciano ejecutada en el violín; intrigado por las extrañas notas, se propone conocer al músico y escuchar directamente la composición, ignorante de la verdad última y el propósito detrás de la música de Zann.

En vida, el mismo Lovecraft consideraba “La música de Erich Zann” como una de sus mejores historias y frecuentemente ha sido incluida en diversas antologías de terror, así como ha inspirado obras literarias, música, filmaciones e, incluso, cómics y videojuegos. La historia es un ejercicio de misterio y terror basado en la rareza que puede generarse al producir música, incluso en la rareza del propio hecho de que seamos capaces de producirla. Algo tan sublime y potente como la música no puede ser exclusivo de los humanos, trasciende a la especie y al planeta y quizás nuestro entendimiento de ella no es más que sólo un esbozo de una realidad inalcanzable e incognoscible que se cierne sobre nosotros, mucho mayor a todo lo que creemos conocer, de la cual queremos ser parte y, a la vez, a la cual no deberíamos acceder por el bien de nuestro propio y limitado ser, so pena de padecer una experiencia tan grandiosa y terrible que nos lleve a la locura.

“La música de Erich Zann” es lectura obligada para todos los amantes de las historias lovecraftianas y del terror en general, así como es una excelente puerta de entrada para quienes deseen iniciarse en el oscuro e indiferente universo del terror cósmico.

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