Sully Sullenberger: un héroe llevado a la pantalla grande

Por Aledith Coulddy

El 15 de enero del año 2009 el capitán Chesley Sullenberger, acompañado del copiloto Jeff Skiles despegaron del aeropuerto de LaGuardia en la ciudad de Nueva York con destino a Charlotte.

Era una típica mañana de invierno en la Gran Manzana con las condiciones, si no ideales, necesariamente adecuadas para un vuelo sin contratiempos. El cielo despejado y los pilotos experimentados no auguraban más que otro vuelo de rutina y, sin embargo, una parvada de gansos canadienses entretejía en sus alas un plan que distaba mucho de lo predicho anteriormente.

Ese día de enero, se escribió una de las hazañas aéreas más conocidos de la época moderna cuando el vuelo 1549 de la US Airways logró amerizar exitosamente a manos del entonces piloto de 57 años y su copiloto de 49 en uno de los ríos más conocidos y transitados del mundo, el Hudson.

En el año 2016, Clint Eastwood dirigió el biodrama del suceso que a su vez fue protagonizado por Tom Hanks y Aaron Eckhart.

Atendiendo fielmente a lo ocurrido en el acto heróico suscitado 7 años antes, Eastwood logra narrar de forma brillante aquel 15 de enero, en donde un Airbus A320 con 155 almas a bordo, 5 de tripulación y 150 pasajeros, estuvo a punto de sufrir un accidente aéreo de no haber sido por los conocimientos y pericia del capitán Sullenberger y toda su tripulación.

Esa mañana, como antes fue mencionado, y a solo unos minutos del despegue, los dos motores del Airbus sufrieron un daño irreparable a consecuencia del impacto de la parvada.

Durante el incidente, en la cabina se vivieron momentos de tensión para tratar de dilucidar si era posible retornar el avión a salvo a algún aeropuerto cercano, siendo sus opciones el regreso a LaGuardia o el aeropuerto de Teterboro en Nueva Jersey. Sin embargo, la gran experiencia de Sully durante sus años en La Fuerza Aérea americana le instaron a optar por la opción menos esperada pero más viable dadas sus circunstancias: un amerizaje en el río Hudson.

Sin titubear, con la mirada bien puesta en su destino y su voz comandando una de las maniobras más peligrosas en los últimos años, informó a la torre de control en LaGuardia, cuál plan estaba a punto de ejecutar. 

La noticia parecía más que increíble a los oídos de los controladores aéreos, pero gracias a la excelente coordinación y trabajo en equipo, el amerizaje fue exitoso, sin ninguna víctima mortal durante el hecho.

De forma irónica, Clint Eastwood retrata algo que, a la población general, fue poco conocido: el duro proceso de investigación al que fueron sometidos los pilotos.

La National Transportation Safety Board (NTSB) en conjunto con la Federal Aviation Administration (FAA) indagaron acerca de si las decisiones tomadas aquel día de enero habían sido las adecuadas, sometiendo, con esto, a una posible revocación de las licencias de los pilotos y una multa por negligencia.

Lo que parecía ser en un inicio la narración de una epopeya visual sin eventualidades, se convirtió en el reflejo del típico viaje del héroe, un viaje con altibajos en donde el protagonista logra renacer de la adversidad más fuerte que nunca y obtiene la gloria que es bien merecida.

Chesley Sullenberger y Jeff Skiles recibieron condecoraciones por su heroísmo y profesionalismo al salvar al más de centenar de personas y evitar una tragedia que se hubiera convertido en otra mancha imborrable en la historia de los Estados Unidos.

Los hechos que inspiraron esta historia, que si bien ya era conocida y aclamada por sí sola, obtuvieron matices artísticos y emotivos con su representación cinematográfica. 

Los espectadores pudimos hacernos parte del estrés y preocupación durante el accidente y el juicio posterior y, después, nos alegramos junto a los protagonistas por el resultado bien reconocido y merecido hacia los héroes de la historia.

Esta película, al igual que muchos otros biodramas, intenta hacer eco de lo ocurrido en todos los rincones y plasmar con todo y su huella perpetua aquello que es necesario preservar por el hecho de valer la pena.

Es la clase de historias que funcionan porque no intentan victimizar lo ocurrido, sino que utilizan los elementos que captan la esencia para empatizar y hacer verdadera consciencia del grado de heroísmo del capitán Sullenberg y su tripulación.

Si gustan pasar un rato ameno, interesante y emotivo, esta película es la indicada para ese propósito. 

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