The Last of Us y una nueva forma de narrativa

Por Oscar Valentín Bernal

Desde hace ya un par de décadas, con la llegada de consolas cómo el Nintendo 64 y el primer PlayStation, los videojuegos comenzaron a ofrecer mucho más que el cumplimiento de un simple objetivo, convirtiéndose en una nueva forma de narrativa totalmente inmersiva, mediante la cual los jugadores podían interactuar con historias de gran complejidad de una forma sin precedentes. Con el paso de los años, y los avances tecnológicos de las consolas de última generación, algunos videojuegos y sus historias se han vuelto tan envolventes que solo pueden ser comparados con la prosa de una novela altamente descriptiva.

Un claro ejemplo es, sin duda, “The Last of Us”, escrito por Neil Druckman, uno de los videojuegos mejor narrados que existen, con personajes de una complejidad asombrosa que no dejan de evolucionar a lo largo de la historia, haciéndonos ver una parte muy real y cruda de la humanidad.
Esta historia parte de una temática bastante exprimida por el cine y los videojuegos en los últimos años. Un apocalipsis a causa de una enfermedad que convierte a la humanidad en seres violentos. Quizá no es del todo correcto catalogar a dichos seres como zombies, a pesar de que los infectados se ven y actúan de manera muy similar a ellos.
Una de las cuestiones interesantes del planteamiento de esta entrega es el hecho de que no nos ofrece una burda historia de terror o acción, se trata más bien de un western melancólico que nos mantendrá en todo momento al filo del asiento .

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