Flashpoint, la historia que me hizo ver a Flash con otros ojos

Por Oscar Valentín Bernal

“Flashpoint” es una de esas historias de súper héroes en las que las cosas ocurren de manera opuesta a lo que cabría esperarse. Parte de un hecho sencillo, el cual termina por convertirse en una auténtica bola de nieve que arrolla a todos los personajes y crea una línea de tiempo alterna, por completo distinta a la conocida.

La realidad presentada en “Flashpoint” va de la mano con una trama entretenida que nos sorprende a cada momento con sus acontecimientos, convierte a algunos famosos malhechores en héroes inesperados, y actúa de forma inversa con varios de los ídolos más grandes de los comics. En “Flashpoint” ningún personaje es lo que solía ser. 

Tenemos a uno de los Batman más interesantes de DC, un Aquaman y una Mujer Maravilla brutales, y un Barry Allen como un Flash que va mucho más allá de ser un payaso super veloz, vestido de rojo.

Esta historia funciona como un punto de partida para el nuevo universo de DC Comics, ya que, a partir de ella, se generan y ramifican varios de los eventos posteriores, ocurridos en las líneas argumentales de distintos héroes. 

Otro de los puntos positivos de esta historia es que no se necesita estar demasiado familiarizado con otros cómics para entenderla y disfrutarla, por lo que sirve para atraer a nuevos lectores, sin descuidar a los viejos.

La película animada de “Flashpoint Paradox” expande la historia, y nos muestra algunas secuencias y desarrollos de los personajes bastante buenos que no vimos en el cómic; además, la violencia mostrada en pantalla supera por mucho a la de su versión en viñetas, y el drama aumenta de manera muy positiva. Se nota que el equipo desarrollador se molestó en dar un justo retoque a la trama, se encargó de llenar los huecos faltantes y logró convertirla en lo que, para mi gusto, es uno de los arcos más interesantes del universo de DC. 

Born Again: la quintaesencia de Daredevil, el hombre sin miedo

Por S. Bobenstein

Gracias a la tristemente cancelada serie de Netflix, el personaje de Daredevil aumentó su popularidad considerablemente, y es que, desde su introducción en 1964, nunca había sido considerado como un superhéroe de primera categoría a la par de Spider-Man, los X-Men o los Cuatro Fantásticos, tampoco ayudó mucho su adaptación cinematográfica del 2003; fue hasta su encarnación en la piel de Charlie Cox en la serie estrenada en 2015 que la gente pudo darse cuenta de la verdader valía del Diablo de Hell’s Kitchen.

Matt Murdock, el abogado ciego oculto bajo el manto de Daredevil, con el resto de sus sentidos aumentados al máximo y con habilidades físicas llevadas al pico de la capacidad humana, en definitiva, no es un superhéroe: sus “poderes” surgen de una discapacidad, su día a día se ve plagado de limitaciones económicas y sociales, su trabajo público como abogado defensor no le da más gratificaciones que el agradecimiento de sus clientes… Si descontamos su vida secreta como vigilante, Matt Murdock es una persona común y corriente que está tratando de hacer una diferencia y de ganarse el pan de cada día, es alguien que siente los embates de una vida difícil y del mundo del crimen, es alguien que tiene una brújula moral inamovible y que, sin embargo, no deja de sentir la frustración y la furia por todas las pérdidas que su cruzada personal le han hecho pasar, que, incluso, lo han llevado a errar el camino, a perder la fe y lo han dejado al borde de la locura.

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