Veintisiete cuentas

Por Jonathan Novak

Veintisiete, veintisiete cuentas poblaban la pulsera el día en que un viejo la ató, dando tan solo un par de giros al brazo infantil del bebé que aún se encontraba adormilado por su propio nacimiento, el cual había tenido lugar tan sólo unos días atrás.

—¿Tan pocas? —Había deseado indagar la madre al ver como se retorcía de a poco su niño al portar la apretada pulsera. Sin embargo, el viejo del templo, con surcos irregulares en lugar de cara,  sólo le había mostrado una mueca haciéndole ver lo inapropiado de su pregunta.

—Sólo veintisiete —repitió el padre al contar las cuentas, una vez había perdido el rastro del número de veces que las había contado.

Luego de soltar un suspiro, observó su propia pulsera, en ella había un número indeterminado de cuentas, no eran por supuesto tantas como habían sido el día que él había recibido su pulsera en ese mismo templo, pero aún eran las suficientes como para evitar contarlas compulsivamente y aún eran suficientes como para doblar el número que colgaba del tierno brazo de su hijo. Aquella idea le produjo un escalofrío, pues sus cuentas siempre serían más que las del infante.

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Honey and Clover: el cliché como herramienta primaria

Por Jonathan Novak

Honey and Clover es una serie de animación japonesa, basada en el manga del mismo nombre, escrita e ilustrada por Chika Umino (pseudónimo que adoptó la mangaka). En esta obra, la autora nos relata la vida universitaria de cinco jóvenes, Hagumi Hanamoto, Yuta Takemoto, Yamada Ayumi, Mayama Takumi y Morita Shinobu.

Cinco amigos

Desde el inicio podríamos decir que la historia de Honey and Clover luce mucho como cualquier otra, justo en el primer capítulo se nos dice que el protagonista Takemoto se ha enamorado de la más reciente adición al grupo de amigos, Hagumi. Así mismo, Morita muestra también interés por la chica, esto unido a las incontables escenas humorísticas, y las personalidades algo clichés de los personajes parecerían sólo indicar que hemos encontrado una serie común. Pero no es así, si bien la autora utilizó estos temas, que en efecto son ya bien conocidos, la manera de trabajar la historia es excelente, y es que ésta no es una historia que busque incansablemente el final feliz, sino retratar la realidad de las relaciones y cómo éstas no siempre toman el camino deseado.

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Pokémon: Detective Pikachu

Regresando al mundo Pokémon

Por Jonathan Novak

Aún recuerdo el día que emitieron por primera vez la serie de Pokémon. En aquellos entonces, aunque ya dedicaba una buena cantidad de horas a los videojuegos, desconocía en absoluto la existencia del juego de RPG, creado para la GameBoy. Sin embargo, los comerciales de una nueva serie de anime que se transmitiría por televisión abierta no me pasaron por alto. Yo tendría seis o siete años el día del estreno, mi hermano y yo, salimos a jugar con los amigos de la cuadra, no sin antes pedirle a nuestra madre que nos hablara a la hora del nuevo programa. Así lo hizo, la tarde ya estaba entrada y no faltaba mucho para que anocheciera, mi hermano y yo nos dirigimos a nuestro cuarto y encendimos el televisor. Por un breve momento escuchamos la canción del inicio y, la voz de un narrador, nos inició en el mundo Pokémon.

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Una mirada al mundo de Battle Angel Alita

Por Jonathan Novak

Battle Angel Alita, manga creado por Yukito Kishiro entre los años 1991 y 1995, es una obra de ciencia ficción que relata las aventuras de Alita (o Gally, como se le llamaría antes de la traducción occidental), una chica Cyborg, dulce y con un alto grado de moralidad, la cual es encontrada en el “basurero” por el doctor Daisuke Ido. Luego de una lenta reconstrucción, Ido toma una posición paternal con Alita, quien a pesar de su inocencia, y llevada por el deseo de saber quién fue antes de acabar en el basurero, deberá buscar, a través de la ciudad de la chatarra, pistas que le ayuden a recuperar aquello que ha perdido.

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Violencia

Por Jonathan Novak

Y antes de que la última pieza de compuerta metálica cayera por completo, el chillido agudo, como de cerdos siendo sacrificados, se intensificó. Tan pronto la placa metálica de diez centímetros de espesor cayó hacia el lado opuesto de donde nos encontrábamos, fuimos capaces de verlos. Seres de pieles negruzcas corrieron presurosos hasta el extremo opuesto de la sala a la que habíamos accedido. Con cuatro extremidades inferiores y dos más superiores, los seres corrían horrorizados.

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Precipitación

Por Jonathan Novak

Nana mira desesperada la espalda de la dama sentada en la ladera de cristal del edificio. Su cuerpo que se encontraba cayendo desde el piso cuarenta y dos, se detuvo súbitamente a pocos instantes de haber dado el salto.

—No entiendo, eres una niña muy linda. —La delgada dama reposada sobre una fina silla de caoba con tapicería de color carmín, mece la pierna derecha cruzada sobre la izquierda de manera nerviosa. Nana logra ver que su acompañante tiene un delgado cigarrillo a medio fumar entre el dedo índice y el corazón—. Con diecisiete años y de esta manera señorita… —continuó la dama—. ¿No pudiste haber elegido algo menos… agresivo?

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Así hoy y el año que viene

Por Jonathan Novak

Dos de la tarde, jueves 24 de diciembre, en la oficina hicimos una pausa para llevar a cabo la ceremonial comida de navidad e intercambio de regalos. Doscientos pesos mínimo dijo Lupita, la secre del jefe, quien poco importa en el trajín del día a día; y es que la verdad, si no estuviera tan buena no tendría trabajo. Pero no importa, todos aceptamos con aparente gusto la propuesta, porque no hay nada mejor para levantar el compañerismo que invertir doscientos pesos. Sí, doscientos pesos porque ese es el mínimo y nadie va a gastar más. Por eso, todos con regalo en mano, llegamos al comedor burdamente decorado por Lupita, su otra habilidad. Todos entramos al cuartucho con sonrisas en el rostro, no por el intercambio o la comida, sino porque al terminar tenemos permiso para ir a casa temprano.
Los grupitos se forman, esos grupitos salidos de la secundaria. Los vulgares por un lado, soltando carcajadas estridentes. Por otro los jefes, tomando coca cola en copa de vino borgoña, como si aquello fuera una cena de gala; ahí al ladito de los jefes están el Omar, el Andrés, y la Socorro, el trío de monigotes, expertos en lamer botas y en reír de chistes malos. Allá en el fondo, las secres, admirando a Lupita por su finísimo gusto en la decoración. De momento, la única sentada es doña Silvita, la más trabajadora, la que le ha dado la vida a la empresa y probablemente recibirá un «gracias» en unos meses cuando se jubile. Leer más “Así hoy y el año que viene”

Ya nos toca

2017-11-15 Ya nos toca

Por Jonathan Novak

El abuelo Samuel siempre me acaricia la cabeza cuando voy a verlo, yo me siento a su lado y le platico cómo he jugado en el día; le cuento que me escondí de la señora grandota, y ella como siempre, enojada que porque no debería estar ahí.

El abuelo me pregunta «¿por qué has venido?», yo le digo que voy a verlo, y con sus ojitos cerrados sonríe.

Aquí todos llevamos las mismas ropas, a mí me gusta, aunque es raro ver al abuelo Samuel con su vestidote azul; el otro día le pregunté por qué usábamos esas ropas y él me dijo que eran para estar más cómodos. Yo le creo, a mí me gusta mi vestidito, es cómodo y rosa, y tiene muchos dibujitos de Minnie Mouse por todos lados.

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