AMERA


Por Aledith Coulddy

¿Cómo podía haber cambiado tan profundamente su vida con experiencias que habían acontecido en un lugar que era, en esencia, un espejismo?
—Jonathan Coe

Como manifiesto del progreso de la humanidad, se hizo asequible a un grupo selecto de seres humanos, la nueva invención de la Neurological Enhancement Program company, un neurochip adherido a la corteza cerebral frontal cuyo fin sería otorgarle mayor capacidad de memoria y rendimiento a los procesos mentales del portador del aditamento en cuestión.

La selección de aquellos individuos que tendrían la fortuna de probar la versión beta del producto, no había sido organizada en base a los ingresos monetarios del usuario, sino de ciertas características anatómicas y químicas que hacían propició el implante cerebral con la mínima posibilidad de rechazo del mismo.
Es decir, era como buscar el receptor perfecto a un órgano que estaba a punto de ser trasplantado.

Leer más.

El recolector

Por Aledith Coulddy

Te contaré una historia, Darcy Ann. Es una historia que me sucedió a mí.
Sólo ten en cuenta, Darcy, que una vez puesto el punto final, habrás de tomar la decisión de huir o quedarte conmigo para el resto de tu vida.

Es una historia que se suscitó hace sesenta años, cuando apenas había comenzado mi empleo como recolector de almas. El viejo Luciano me ordenó la tarea y yo no podía hacer más que obedecer. Un alma por día, cada día, por cien años y entonces, libertad para hacer lo que me viniera en gana. Pensé por mucho en dedicarme a continuar recolectando después de cumplidos mis cien años, pero me atraía el campo de la conversión. Verás, sé que no es el fin del relato, pero los conversores susurran a los oídos de humanos vulnerables los más hostiles escenarios. Intrigas y celos. Paranoia y ambición. Después de algunos meses los tenemos venerando a Luciano.

Leer más

Martín no es un asesino

images (23)

Por Aledith Coulddy

Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.
—Friedrich Nietzsche

I

Martín Ocampo era un asesino. Jamás había matado a nadie, pero esencialmente lo era.

Dos años atrás, Martín se hallaba podando el jardín trasero de una familia adinerada; apenas el sol daba señales de despertar, unos cuantos rayos se asomaban por el oriente cuando por una de las bardas posteriores un chico de aproximadamente veinte años brincó el límite de la casa. Vestía una sudadera negra con un estampado de alguna hierba ilegal por delante, y con las mangas se limpiaba el sudor de la frente. Martín, petrificado, observó al chico tomar de uno de sus bolsillos un arma de pequeño calibre.
“Lo siento, viejo”, masculló con la mirada fija en Martín como una presa, y apuntó el arma directo a su frente mientras con la mano libre lo tomaba de su brazo y lo atraía hacia él.

Leer más “Martín no es un asesino”

Las estaciones de su vida

old-hands

Por Aledith Coulddy

El hombre camina a través de pasillos blancos ausentes de decoraciones. La ansiedad se acrecienta a metros de llegar al cuarto 230.

Mira una grieta en la pared opuesta y una cucaracha que camina de forma amenazadora hacia la puerta donde, al abrirla, ella se encuentra.

Sus manos tiemblan, su corazón palpita a más de cien y las lágrimas peligran con desbordarse de su párpado inferior. Cae en cuenta de que esa noche será la última en la que verá a su madre. Ella está cansada y él lo sabe mejor de lo que le gustaría reconocer.

Leer más “Las estaciones de su vida”

Esta no es una historia de amor

15359783682156935265293798972507

Por Aledith Coulddy

Conocí a Olivia a mis treinta y dos; sus veintiocho.
No era una tarde lluviosa ni lúgubre como suelen ser las tardes de quien está en depresión; al contrario, hacía tanto calor que los edificios, que imponentes se alzaban al cielo, parecían derretirse para crear un mar de cemento.
Volvía del bar, como siempre, como las últimas semanas, como los últimos meses.

Leer más “Esta no es una historia de amor”

Lady​ ​Macbeth

old-woman-reading.jpg!Large.jpg

Por Aledith Coulddy

Cuando llegué a Delaney, la ola de suicidios llevaba ya seis meses arrasando el pueblo. No era poco común que la gente se quitara la vida, pero cuando ocurrían más de cincuenta casos en menos de medio año, las alertas se encendían.

Mi superior me encomendó la tarea de resolver aquella contingencia de muertes, o al menos darles algún sentido.
En la pequeña ciudad comenzaron a sospechar cuando, por un breve periodo de dos semanas, las cuatro personas que se colgaron habían escrito cartas dirigidas a una tal Lady Macbeth. En estos párrafos se le describía como una mujer añosa de pelo rizado cubierto por un velo plateado de fina tela. En algunas líneas, se hacía mención de una voz tan dulce como el aroma de la brisa matinal de Delaney, encantadora a los sentidos, pero llena de una violenta autoridad.

Leer más “Lady​ ​Macbeth”

La ducha más larga

WhatsApp Image 2018-06-18 at 9.26.29 PM.jpeg

Por Aledith Coulddy

 

Regresaron a casa de la reunión, pasadas las dos de la mañana. Ella se encontraba exhausta, excusó su cansancio y fue directo a lavarse la cara y vestirse las pijamas. Se echó en la cama; la lluvia afuera le cantaba una canción de cuna.

Él le dijo que iría a ducharse, así que ella trató de aguardar su regreso, mirando acostada el teléfono móvil. La melodía arreciaba, pequeños tambores de hielo golpeteaban la ventana.

Leer más “La ducha más larga”