La suspensión de la incredulidad: un esfuerzo (in)voluntario para creer lo improbable

Por S. Bobenstein

Imaginemos que es la noche de Halloween (de hecho, esta noche) y te dispones a ver (o volver a ver, si eres un fanático de la película, como un servidor) “El aro” (Gore Verbinski, 2002), el remake de la película japonesa de 1998. Inicias la reproducción y rápidamente te empapas de la premisa: un video maldito está circulando entre grupos de jóvenes, quienes dicen que provocará que mueras siete días después de verlo, no sin antes recibir una llamada con la voz de una niña diciendo: “siete días”. La leyenda del video se conecta con la muerte de la sobrina de una periodista, quien se da a la tarea de investigar a fondo lo sucedido, eventualmente encontrando dicha grabación en un VHS. Haciendo caso omiso de los rumores, la periodista mira las perturbadoras y caóticas imágenes del video y, justo en el momento en que la reproducción se detiene, su teléfono timbra… y el tuyo también. Saltas en tu asiento, miras en dirección a ese aparato aparentemente inofensivo y un escalofrío te recorre la espalda. También viste el video y la leyenda decía que el teléfono sonaría al terminarlo, pero no sólo eso… Dudas, los segundos parecen minutos, mantienes la mirada fija en el auricular y te debates entre contestar o no. Finalmente, te armas de valor, tomas el auricular, atiendes la llamada, esperas escuchar a una niña y… es tu mamá diciéndote que ya le regreses los “tuppers” que te llevaste la semana pasada. Respiras con alivio, no sin cierta vergüenza por tu credulidad, y le dices que se los darás mañana. Al colgar, regresas a tu asiento y a volver a creer que en verdad existe la maldición del video… aunque sea por las casi dos horas que dura la película.

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Agatha a bordo del Orient Express

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Por Oscar Valentín Bernal

Cuando hablamos de los pioneros del género del misterio y policíaco, se nos vienen a la cabeza nombres como Arthur Conan Doyle, Edgar Allan Poe y, claro, Agatha Christie. Christie se crió en el campo y trabajó como enfermera durante las dos guerras mundiales, fue aficionada a Robinson Crusoe, a los relatos de Jules Verne y de Charles Dickens, obras que le sirvieron de inspiración para la suya, sin embargo, es curioso que, en el caso de Christie, su carrera detrás de la máquina de escribir haya comenzado con un reto. 

«No puedes escribir una historia de detectives, donde el final sea inesperado». Dijo Madge, la hermana de Agatha y fue así que nació “The Mysterious Affair of Styles”, su primera novela publicada en la cual ve la luz el famoso detective belga, Hercule Poirot (Pronunciado Puagó en francés). 

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El valor del arte: ¿Scorsese y Coppola tienen razón?

Por Aledith Coulddy

En La Puerta Falsa, aunque somos parte y consumidores activos de muchos medios de expresión artísticos, es cierto que nos desenvolvemos más en el camino de la literatura.

Justo hace unos días, los cuatros miembros de este grupo analizábamos en una charla casual, el linchamiento colectivo que se les da a algunas obras literarias por parte de los que son llamados «expertos» o «estudiados» de este ámbito.

Obras que tratan temas como la fantasía y la ciencia ficción o incluso el colectivo policiaco son usualmente menospreciados por quien considera que lo verdaderamente relevante en el arte de la palabra escrita es sólo lo clásico, el realismo, o la no ficción.

Estos sujetos, sin embargo, se olvidan que dentro del enorme campo de las obras de ficción, en específico las antes mencionadas, nos encontramos con ejemplares tales como «El señor de los anillos», la obra completa de Isaac Asimov y los atisbos de narraciones detectivescas en los cuentos de Poe que más tarde se consolidaron en grandes como Agatha Christie o Arthur Conan Doyle.

¿Qué pasa entonces con autores como Dan Brown, Stephen King y J. K. Rowling? ¿Son acaso el Marvel de la literatura? ¿Estarán siempre bajo el lente de la mediocridad y la duda artística por hombres y mujeres que no dan valor a sus obras?

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No habrá final feliz: Una ventana a la realidad

Por Jonathan Novak

Escrita en 1989 por Paco Ignacio Taibo II, “No habrá final feliz” es una novela negra ubicada en el México de los 80’s. En esta obra, el autor trae nuevamente a su conocido personaje Héctor Belascoáran Shayne, un detective privado muy diferente a los descritos en las novelas policíacas clásicas. “No habrá final feliz” es la cuarta novela de la serie de Belascoáran y, en esta entrega, se cuenta el desafortunado encuentro entre el detective y los restos del grupo paramilitar conocido como “los Halcones”.

A lo largo de la trama, Belascoáran será enfrentado a un misterioso asesinato, el cual poco parece tener que ver con él. Si bien el desconocido asesino advierte al detective de mantenerse alejado del caso, éste sólo logra intrigar a Belascoáran por lo que, a pesar de las amenazas, decidirá llegar al fondo del asunto. 

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Invasor Zim y el poder de una serie de culto

Por S. Bobenstein

Cuando la serie animada “Invasor Zim” (“Invader Zim”, en inglés) vio la luz en el 2001, a través de Nickelodeon, sorprendió a propios y extraños, y es que el estilo de su creador, Jhonen Vasquez, tanto en narrativa como en dibujo, distaba mucho de ser el esperado para las animaciones que tradicionalmente se transmitían en el canal. Oscuro, mórbido, grotesco y con una grandísima dosis de humor negro, el mundo del invasor irken Zim, GIR, Dib, Gaz y todos los demás personajes de la serie, dividió a las audiencias entre los que consideraban que la caricatura era repulsiva y no apta para los niños asiduos al canal (salvo que se viera sometida a una implacable censura) y los que la aclamaron como una de las mejores producidas hasta la fecha.

Sea cual sea la postura que uno tenga con respecto a la animación, “Invasor Zim” se convirtió en una serie de culto pese a su corto paso por televisión, alcanzando un lugar en el panteón de Nickelodeon y dando origen a tres ediciones de la convención de fans “InvaderCON”, las cuales contaron con más de diez mil participantes, así como a una serie de cómics que continúa con la historia de la caricatura y se sigue publicando mensualmente hasta el día de hoy. Dado el nivel de éxito y aceptación que la serie finalmente se ganó entre el público, Vasquez y Netflix, en 2019, presentaron al mundo “Invasor Zim y el poder del florpus” (“Invader Zim: Enter the Florpus!”, como título original), película que funge como secuela de la animación, con el beneplácito de críticos y audiencia por igual.

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Un día especial

Por Jonathan Novak

Este pequeño es Steve, un chico menudo, alegre, de grandes aspiraciones, en resumen, un chico normal de diez años. Normal en todos los aspectos. En este momento se encuentra plácidamente  dormido en su muy común cama inteligente, ésta se adapta a sus movimientos mientras descansa, para asegurarle siempre la mejor de las noches. Además, cuando es hora de levantarse, monitorea el estado de su sueño para tocar una suave melodía despertándolo en el momento justo. De esta manera, Steve, como todos los niños de su edad, despertará tranquilo, sintiéndose perfecto y listo para comenzar el día, lo quiera o no.

Como era de esperarse, nuestro pequeño joven despierta unos minutos después de las 7:00 a. m. y, aún soñoliento, restriega la palma de su mano izquierda sobre el ojo derecho, suelta un bostezo y estira el brazo libre en un agradable gesto del cuerpo. Lentamente, las luces de su cuarto encienden, primero con un brillo tímido, y a medida que los ojos de Steve se adaptan a la luz, éstas incrementan de intensidad, sólo cuando sus ojos se han ajustado por completo a la iluminación artificial, la suave tonada finaliza con una frase conocida «hoy es un día normal».

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La piel fría, una novela de Albert Sánchez Piñol

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Por Oscar Valentín Bernal

 

De vez en cuando, uno se encuentra con sorpresas literarias que van más allá de tus expectativas, que poseen alguna característica que sin saberlo estabas buscando desde hace tiempo. Con este sabor de boca me dejó «La Piel Fría», una novela oscura, ópera prima del escritor y arqueólogo español Albert Sánchez Piñol que con sus 241 páginas da mucho para analizar.

Lo que en un principio parece una obra de horror con tintes lovecraftianos, termina por convertirse rápidamente en una reflexión sobre la violencia, la guerra y la forma en la que son capaces de afectar al hombre. Continuar leyendo «La piel fría, una novela de Albert Sánchez Piñol»

El «MacGuffin»: un recurso narrativo para gobernarlos a todos

Por Aledith Coulddy

Alfred Hitchcock, aclamado director y productor de cine, entre muchas de las novedades que le otorgó al legado del séptimo arte, logró popularizar un término cuyo significado pasaría a la posteridad como uno de los recursos narrativos más peculiares y reconocidos de la ficción.

El origen del MacGuffin se remonta a un diálogo en una supuesta cinta que Hitchcock miró allá por los años 30, en donde dos hombres que viajan en un tren mantienen la siguiente conversación:

«—¿Qué es ese paquete que llevas ahí?

—Oh, es un MacGuffin.

—¿Qué es un MacGuffin? —responde el hombre, intrigado.

—Es un aparato que sirve para atrapar leones en las praderas escocesas.

—Pero si no hay leones en las praderas escocesas.

—Bueno… entonces esto no es un MacGuffin».

De esta forma, Alfred Hitchcock ejemplificaba la esencia de este elemento. Pero, ¿qué es realmente?

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Hanging Blimp: Un ejemplo del terror de Junji Ito

Por Jonathan Novak

“Hanging Blimp”, en ocasiones traducido también como “The Hanging Balloons“, es un “one-shot” (historieta de un solo capítulo) de Junji Ito, uno de los artistas de manga más representativos del género de terror. 

De las historias de Junji Ito se puede hablar largo y tendido. Con un estilo único, este autor ha logrado posicionarse a nivel mundial, algo de reconocerse dada la temática y el medio utilizado por el autor.

Lograr la sensación de miedo es un arte en sí mismo, hacerlo en un medio como el cómic es especialmente difícil. En el cine, la música en conjunto de la escena puede generar tensión de manera relativamente sencilla, lo mismo ocurre en el teatro y en los videojuegos; por su parte, la literatura tiene a su alcance a la mayor herramienta de inmersión: la imaginación. 

Entonces, ¿cómo creamos terror en un medio que se limita únicamente a la vista? en esta entrada exploraremos algunas de las técnicas usadas por el maestro Junji Ito para transmitir miedo a sus lectores.

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El único problema es la elección: Una mirada a “El huésped” de Camus

Por S. Bobenstein

Albert Camus se sorprendía tanto como el mismo Jean-Paul Sartre cuando los ponían a ambos en el mismo saco, el de los existencialistas. Si bien Camus negó rotundamente su adherencia a esta corriente filosófica, es innegable que su obra literaria está impregnada de ideas que, cuando menos, coinciden en ocasiones con las expuestas por Sartre y los precursores del existencialismo, más específicamente el “absurdismo” que el Premio Nobel de Literatura de 1957 enarbolaba como estandarte.

El cuento “El huésped”, publicado como parte de la colección “El exilio y el reino” en 1957, puede ser usado para ejemplificar la “confusión” de encasillar a Camus como un existencialista, puesto que el tema de la obra, además de las alusiones hacia las posturas que él tenía sobre los conflictos de la época, se centra en la elección, la única forma de tomar alguna clase de control sobre la aterradora inevitabilidad de la existencia.

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