Veintisiete cuentas

Por Jonathan Novak

Veintisiete, veintisiete cuentas poblaban la pulsera el día en que un viejo la ató, dando tan solo un par de giros al brazo infantil del bebé que aún se encontraba adormilado por su propio nacimiento, el cual había tenido lugar tan sólo unos días atrás.

—¿Tan pocas? —Había deseado indagar la madre al ver como se retorcía de a poco su niño al portar la apretada pulsera. Sin embargo, el viejo del templo, con surcos irregulares en lugar de cara,  sólo le había mostrado una mueca haciéndole ver lo inapropiado de su pregunta.

—Sólo veintisiete —repitió el padre al contar las cuentas, una vez había perdido el rastro del número de veces que las había contado.

Luego de soltar un suspiro, observó su propia pulsera, en ella había un número indeterminado de cuentas, no eran por supuesto tantas como habían sido el día que él había recibido su pulsera en ese mismo templo, pero aún eran las suficientes como para evitar contarlas compulsivamente y aún eran suficientes como para doblar el número que colgaba del tierno brazo de su hijo. Aquella idea le produjo un escalofrío, pues sus cuentas siempre serían más que las del infante.

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La filosofía del existencialismo en el arco “La noche más oscura” de Linterna Verde.

Por: Aledith Coulddy

La noche más oscura: Panorama general.

“Hubo oscuridad. Luego, se hizo la luz y la lucha entre ambas comenzó”. Esta es la cita inicial de “La noche más oscura” y, con ella, el escritor Geoff Johns realiza el preludio de lo que el lector encontrará en los siguientes nueve números de uno de los arcos más importantes del superhéroe Linterna Verde.
    En esta historia, se ha creado una nueva facción de linternas negras, liderada por dos antagonistas principales, Nekron, que es la personificación del nihil o la nada y por Black Hand, su más leal súbdito.
    Ambos tratarán de revivir a todos aquellos que han muerto, para hacerlos parte de un séquito de seres que viven a merced de la voluntad de Nekron. Su único propósito es aniquilar y dejar al universo desprovisto de todo cuanto existe.
    Los superhéroes del universo DC, tratarán entonces, de contrarrestar esta fuerza creciente que va consumiendo a los personajes y los hace parte de la nada. Y con la unión de todas las facciones de linternas del universo, enemigas y amigas, intentarán derrotar a Nekron para volverle a dar un sentido al universo.

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Violencia

Por Jonathan Novak

Y antes de que la última pieza de compuerta metálica cayera por completo, el chillido agudo, como de cerdos siendo sacrificados, se intensificó. Tan pronto la placa metálica de diez centímetros de espesor cayó hacia el lado opuesto de donde nos encontrábamos, fuimos capaces de verlos. Seres de pieles negruzcas corrieron presurosos hasta el extremo opuesto de la sala a la que habíamos accedido. Con cuatro extremidades inferiores y dos más superiores, los seres corrían horrorizados.

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También por la madre Rusia

Por Oscar Valentín Bernal

“Para nosotros, los soldados y oficiales
del ejército 62, más allá del Volga no hay tierra.
Vamos a luchar hasta la muerte”.
—Vassili Zaitsev—

Vassili Zaitzev estaba sentado junto a una ventana en el edificio en ruinas que habían tomado por cuartel. Tenía el cañón del rifle apuntando a la calle y un cigarrillo a medio consumir descansando sobre un cenicero improvisado con una lámina retorcida, la cual permanecía al alcance de su mano. Cuando escuchó el ronroneo creciente de un motor, sus dedos se tensaron sobre la culata del arma y el gatillo. Aquel sonido lo ponía nervioso.
De pronto, vio pasar fugaz al bombardero Túpolev, sobre su escondite; iba perdiendo altitud demasiado rápido. El piloto forcejeaba con el motor en llamas, intentando elevar el enorme pájaro moribundo que se negaba a obedecerle.
El aterrizaje sobre la avenida fue catastrófico. No pasó mucho antes de que Mijhail entrara a la habitación, se aclarara la garganta y le hablara:
—Zaitzev… ¿sabes quién va en ese avión?
Vassili lo sabía. La llegada de aquel hombre a Stalingrado había sido un secreto pésimamente guardado desde hacía días.
—Tú y tus francotiradores son la última división que queda en la zona, esta ciudad se está yendo al infierno —dijo Mijhail sin poder ocultar en su voz el nerviosismo que las implicaciones de la caída de aquel avión le provocaban.
Vassili lo evaluó unos momentos y se dio cuenta de que no tenían opción, negarse a acudir al rescate sería considerado por sus superiores traición a la patria, sin importar lo riesgoso que fuera cruzar el campo de batalla.
—Vamos para allá, camarada Capitán —dijo con la voz enronquecida.
Dio una última calada al cigarrillo, luego atravesó la puerta con el rifle colgado del hombro.

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